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Esta é a vida eterna: que te conheçam, o único Elohim verdadeiro, e a Yeshua o Messias, a quem enviaste. JOÃO 17:3
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Enseñanzas de las Escrituras

Enseñanzas de las Escrituras

Este documento es un resumen de la posición bíblica asumida por los apóstoles durante el primer siglo. Presenta la posición de la Biblia en una forma coherente y clara. Consiste de siete capítulos en los que se discuten: la Divinidad, el Plan de Salvación, Enseñanzas Acerca de la Responsabilidad Humana, la Enseñanza Acerca del Mesías, el Problema del Mal, la Congregación y el Reino de Elohim. Hay una introducción que se ocupa de la cuestión de la divergencia entre la Cristiandad moderna y la antigua comunidad nazarena.

Introducción 

 

Capítulo 1. La Divinidad

1.1 Elohim El Padre

1.2 Yahshúa el Hijo de Elohim

1.3 El Espíritu de santidad

1.4 La Relación del Espíritu de santidad con El Mesías y la Humanidad

1.5 La Relación del Mesías, Satán y el Ejército con Elohim

1.5.1 El Mesías como el Hijo de Elohim

1.5.2 La Doctrina del Anti-Mesías

1.5.3 El Nombre y Soberanía de Elohim

Capítulo 2. El Plan de Salvación

2.1 La Caída de la Humanidad

2.2 La Salvación de la Humanidad

2.3 La Biblia como Verdad Inspirada

2.4 El Arrepentimiento y la Conversión

2.5 La Inmersión

Capítulo 3. Enseñanza Acerca de la Responsabilidad Humana

3.1 La Oración y la Adoración

3.1.1 Elohim como el Objeto de la Oración y de la Adoración

3.1.1.1 El Objeto de la Adoración

3.1.1.2 El Objeto de la Oración

3.1.1.3 La Oración individual y Colectiva en nombre de Otros

3.2 La Relación Entre la Salvación y la Ley

3.2.1 Elohim es Nuestra Roca

3.2.2 Salvación a través de la Gracia

3.2.3 Obligación bajo la Ley

3.2.3.1 Por qué los Yahwistas Guardan la Ley

3.2.3.2 Los Yahwistas como el Templo de Elohim

3.2.4 Los Diez Mandamientos

3.2.5 Otras Leyes que Gobiernan la Conducta Humana

3.2.5.1 Las Leyes de la Alimentación

3.2.5.2 El Shabat

3.2.5.3 Las Lunas Nuevas

3.2.5.4 Los Días Santos Anuales

3.2.5.5 El Matrimonio

3.2.6 La Mayordomía financiera

3.2.6.1 Hacia Elohim

3.2.6.2 Hacia Otros

3.2.7 La Guerra y la Votación

3.2.7.1 La Guerra

3.2.7.2 La Votación

Capítulo 4. Enseñanza Acerca del Mesías

4.1 La Preexistencia del Mesías

4.2 La Crucifixión y Resurrección

4.3 La Segunda Venida del Mesías

4.4 El Reino Milenario del Mesías

Capítulo 5. El Problema de Mal

5.1 La Existencia del Mal a través de la Rebelión de Adam

5.2 La Enseñanza Acerca de la Predestinación

5.3 El Estado de los Muertos

5.4 La Resurrección de los Muertos

5.5 El Castigo de los Malos

Capítulo 6. La Congregación

6.1 ¿Quién o Qué es la Congregación?

6.2 La Organización de la Congregación

6.3 Las Metas y Objetivos de la Congregación

6.4 La Santificación

Capítulo 7. El Reino de Elohim

7.1 El Establecimiento del Reino de Elohim

7.1.1 El Reino Espiritual

7.1.2 El Reino Milenario del Mesías

7.1.2.1 El Retorno del Mesías

7.1.2.2 El Recogimiento de Israel

7.1.2.3 El Día de Yahwéh

7.1.3 El Reino Eterno de Elohim

7.1.3.1 La Venida de Elohim

7.1.3.2 La Nueva Tierra y la Nueva Jerusalem

7.1.3.3 El Destino de la Humanidad

 

Apéndice

 


Introducción

Por mil setecientos años la Cristiandad se ha atado a un sistema teológico que se ha basado en la filosofía griega y en un sistema relacionado con el neo-Platonismo. La simplicidad unitaria del mensaje bíblico y la coherencia de la revelación de Elohim al hombre en el Tanakh y en los Escritos Mesiánicos han estado alteradas y obscurecidas a causa del poder religioso que dominaba al mundo entonces conocido.

El resultado final fue lo que se entendió que era la enseñanza bíblica definida en los concilios de Nicea (325AD), Laodicea (c. 366AD), Constantinopla (381AD) y Calcedonia (451AD). Dicha teología alteró la comprensión de Elohim mediante razonamientos metafísicos que finalmente produjeron el dogma de la Trinidad. El Concilio de Laodicea (canon 29) también declaró ilegal el Sábado, bajo castigo, introduciendo festividades paganas aceptadas, como el culto dominical, las festividades del Sol en diciembre y el sistema de la Pascua Florida en lugar de la Pascua Hebrea (Pésaj). También se alteró la forma en que debía ser interpretado el sistema bíblico y la ley divina. La ley dada a Moisés se consideró como que ya no es pertinente, y los pasajes de los Escritos Mesiánicos fueron interpretados de nuevo para justificar prácticas paganas ya existentes.

Por ejemplo, las leyes de la alimentación se consideraron como eliminadas, utilizando mal a Hechos 10 y otros textos. El efecto sobre la salud humana fue inmediato. Sin embargo, el resultado final para el ambiente sólo podría verse realmente después de unos dos mil años. La avería en la cadena alimentaria se produjo, en gran parte, por el consumo de comidas prohibidas bajo la ley bíblica.

Sólo puede verse totalmente la degradación de las tierras después de que estas hallan sido agotadas por el fracaso de observar los sistemas de jubileo y los Shabatot de la tierra porque ellos están indisolublemente interrelacionados con el calendario basado en los ciclos de la luna de diecinueve años. La introducción del calendario solar fue un paso mayor en la destrucción de la comprensión de los modelos y ciclos que Elohim había establecido para la armonía natural.

La cristiandad moderna en general tiene muy poco, si es que algo, en común con el movimiento nazareno original. El surgimiento del Islam y las guerras, más tarde, con el Islam fueron indiscutiblemente el resultado directo del sistema cristiano falso establecido en Europa y en el Oeste de Asia por los sistemas teológicos griegos que emplearon la teología de los Capadocianos basada en el Elohim Trino y la supuesta unión mística con Elohim.

El sistema Trino simplemente no funciona. El resultado final de mil setecientos años de esta doctrina errónea ha sido la casi destrucción del planeta y la persecución de las personas que auténticamente intentan obedecer las leyes bíblicas.

El propósito de esta obra es presentar en la forma más evidente y más simple posible el mensaje original de la Biblia y de la Congregación de los tiempos apostólicos bajo Yahshúa y los apóstoles. Sin duda, algunas fábulas apreciadas serán puestas en duda y demolidas por lo que se afirma en este punto. Esta obra se ha escrito con el fin de que sea tan cercana como es posible a una serie de afirmaciones bíblicas que apoyadas por citas. De esa manera se espera que la obra resulte menos ambigua y el intento sea claro. Donde sea posible, se enlistan todos los textos sobre un tema a fin de evitar la práctica prevaleciente de citar en aislamiento o citar textos malinterpretados. Algunos textos bíblicos son francamente falsificaciones (p.ej. 1Juan 5:7 VRA; 1Tim. 3:16 VRA del Códice A), o las traducciones equivocadas (1Cor. 15:28 RSV; Apo. 3:14 NIV entre muchos otros), diseñados para negar textos contrarios o interpretar equivocadamente textos que parecen apoyar al sistema Trino o Capadociano cuando se ven aisladamente.

Cuando el Mesías venga de nuevo, va a introducir totalmente el sistema de leyes que su Padre le dio a Moisés en el Sinay. Cada discípulo tiene una obligación de identificar y cumplir el sistema de vida y de adoración que se ha desarrollado en la Biblia. Al discípulo se le requiere imitar el estilo de vida de Yahshúa y vivir por los sistemas que enseñó el Mesías y que vivió como hombre, y antes de venir al mundo. Esta obra se dedica a presentar un sistema completo de manera coherente e identificable para que puedan ser desechados los sistemas falsos de mil setecientos años y pueda ser identificada la manera original y verdaderaidentificada e implementada en las vidas de todas las personas, no importa lo que hayan hecho en el pasado. Nuestra tarea es llamar a las personas al arrepentimiento y novedad de vida.

Capítulo 1

La Divinidad

 

1.1 Elohim el Padre

La Deidad Suprema del universo es Yahweh Elohim. Él es el Omnipotente, el Creador y Sostenedor de los cielos, la tierra y todas las cosas (Gén. 1.1; Neh. 9:6; Salmo 124:8; Isaías 40:26,28; 44:24; Hechos 14:15; 17:24-25; Rev. 14:7). Él solo es inmortal (1Tim. 6:16). Él es nuestro Elohim y Padre y el Elohim y Padre de Yahshúa (Juan 20:17). Él es el Elohim Altísimo (Gén. 14:18; Núm. 24:16; Deut. 32:8; Marcos 5:7) y el Único Verdadero Elohim (Juan 17:3; 1Juan 5:20).

1.2 Yahshúa el Hijo de Elohim

Yahshúa es el primer ser engendrado (protótokos) de la creación (Col. 1:15), entonces es el principio (arjé) de la creación de Elohim (Rev. 3:14). Es el único nacido (monoguenés) Hijo de Elohim (Mateo 3:17; Juan 1:18; 1Juan 4:9), concebido mediante el poder del espíritu de santidad y nacido de la virgen, Miryam (Lucas 1:26-35). Es el Ungido o Mesías (Mateo 16:16; Juan 1:41), enviado de Elohim para ser nuestro Salvador y Redentor (Mateo 14:33; Juan 8:42; Efesios 1:7; Tito 2:14). Es llamado el Hijo del Elohim Altísimo (Marcos 5:7). Fue designado Hijo de Elohim en poder según el espíritu de santidad por su resurrección de la muerte (Romanos 1:4). A él le fue dado el trono de David para gobernar para siempre sobre la Casa de Jacob y de su Reino no habrá fin (Lucas 1:32).

1.3 El Espíritu de santidad

El Espíritu de santidad (Hechos 2:4) es la esencia o poder de Elohim que el Mesías prometió enviar a los elegidos (Juan 16:7). No es una persona sino la extensión del poder viviente de Elohim. Es el medio por el cual nosotros nos volvemos participantes de la naturaleza divina (2Pedro 1:4), siendo llenos del espíritu de santidad (Hechos 9:17; Efesios 5:18) y por consiguiente todos somos hijos de Elohim (Job 38:7; Romanos 8:14; 1Juan 3:1-2) y coherederos con el Mesías (Romanos 8:17; Gálatas 3:29; Tito 3:7; Hebreos 1:14, 6:17, 11:9; Santiago 2:5; 1Pedro 3:7). Es dado por Elohim a aquellos que lo piden (Lucas 11:9-13) y que le obedecen, morando en aquellos que guardan los mandamientos de Elohim (1Juan 3:24; Hechos 5:32). El espíritu de santidad es el consolador que conduce a los siervos de Elohim a toda la verdad (Juan 14:16-17,26). El espíritu de santidad confiere el poder para dar testimonio (Hechos 1:8). Administra dones, como está registrado en 1Corintios 12:7-11 y tiene frutos, como se describe en Gálatas 5:22-23 y nos es dado por medida (Juan 3:34 RSV; Romanos 12:6). Es el medio por el cual Elohim puede llegar a ser finalmente todo en todos (1Corintios 15:28; Efesios 4:6).

1.4 La Relación del Espíritu de Santidad con el Mesías y la Humanidad

El espíritu de santidad opera desde antes de la Inmersión. El espíritu atrae al individuo a Elohim a través del Mesías (Hebreos 7:25).

Se dan las primicias del Espíritu al individuo en la Inmersión, de Romanos 8:23, que claramente nos dice que la adopción no ocurre sino hasta la redención del cuerpo.

Así nosotros nacemos de nuevo pero continuamos creciendo diariamente en el espíritu en el Mesías Yahshúa hasta que entremos en la gloria de Elohim. El espíritu de santidad es el espíritu de la verdad (1Juan 4:6, 5:6) y hablando la Verdad en todas las cosas, nosotros crecemos en el Mesías nuestra cabeza en todo respecto (Efesios 4:15). El espíritu de santidad es el espíritu de Elohim (Romanos 8:14) y el espíritu de fe (2Corintios 4:13) que escudriña todas las cosas y sabe todas las cosas (1Corintios 2:10-11, 12:3 y sig.).

Así el espíritu de santidad no es un aspecto independiente de un supuesto Elohim trino sino que es el medio por el cual nosotros nos volvemos elohim(Zacarías 12:8). El espíritu le lleva a Elohim una comprensión de nuestros pensamientos y nuestro ser. Dado a través de Yahshúa como nuestro mediador (Salmo 45:6-7; Zacarías 12:8; Hebreos 1:8-9), permite que el Mesías nos ayude, enseñe y conforte y permite que ejercitemos el poder de Elohim. El espíritu da a cada persona los atributos que Elohim desea para beneficiar al cuerpo, como está escrito en 1Corintios 12:7-11.

El espíritu puede apagarse (1Tes. 5:19) siendo abandonado o afligido (Efesios 4:30) y así se relaciona con ganancias y pérdidas en el individuo.

El fruto del espíritu de santidad es amor, según Gálatas 5:22. Por consiguiente, si nosotros no nos amamos, el espíritu de santidad no es evidente.

El espíritu es el medio por el cual nosotros rendimos adoración a Elohim, como se declara en Fil. 3:3. Así que no puede ser un Elohim ni objeto de adoración y, por lo tanto, no puede ser igual a Elohim el Padre. El espíritu es una fuerza que capacita al Mesías. El Mesías viene a ser así un padre eterno (Isaías 9:6) ya que hay muchas paternidades en el cielo y en la tierra (Efesios 3:15). El Mesías llega ser padre eterno por delegación.

Todas estas paternidades o familias son nombradas por Elohim el Padre; por eso nosotros nos arrodillamos ante Elohim el Padre, rindiéndosele adoración (Efesios 3:14-15).

El Mesías fue el primer nacido o primogénito de la creación. Para él todas las cosas fueron creadas en el cielo y la tierra, visibles y invisibles, sean tronos o dominios o principados o autoridades, todas las cosas fueron creadas a través de él y para él. Él está antes de todas las cosas y todas las cosas se mantienen unidas en él (Col. 1:16-17). Pero fue Yahweh Elohim quien lo generó y quien quiso que la creación existiera y subsistiera en el Mesías. Por consiguiente, el Mesías no es Elohim en el sentido en que Yahweh el Padre es Elohim y quien sólo es inmortal (1Tim. 6:16) existiendo en perpetuidad permanente.

Los creyentes yahwistas son llamados a apartarse de este sistema mundial corrupto a una vida de servicio y dedicación. Muchos son llamados pero pocos son escogidos (Mateo 20:16, 22:14). Los creyentes yahwistas son los elegidos, como el Mesías fue el elegido por Elohim (Lucas 23:35). Los elegidos son escogidos por el Mesías (Juan 6:70, 15:16,19), bajo la dirección de Elohim (1Pedro 2:4).

Para ayudar a la Congregación, a los elegidos, que son la Congregación, o qehilah, se les da un entendimiento de los misterios de Elohim. El espíritu de santidad es el mecanismo dado para entender los misterios de Elohim y del Reino de Elohim (Marcos 4:11). Porque la sabiduría de Elohim se presenta como un misterio (1Cor. 2:7) que es explicado por los siervos de Elohim (1Cor. 2:7, 15:51). Porque la voluntad de Elohim se explica como un misterio (Efesios 1:9) que Elohim dio a Sus siervos por revelación. Más allá el misterio está en la mayordomía del Mesías a través de los elegidos. Pablo escribió:

Efesios 3:2-6 2 Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Elohim que me fue dada para con vosotros, 3 pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. 4 Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio del Mesías, 5 el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el espíritu: 6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en el Mesías Yahshúa por medio de la Buena Nueva.

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1.5 La Relación del Mesías y el Ejército con Elohim

Hay entidades múltiples a las que se refieren las Escrituras como Elohim, significando poderosos. El Mesías fue una de esas entidades subordinadas que se mencionan en el Tanakh como elohim (vea Zac. 12:8). El Mesías se menciona en los Escritos Mesiánicos como la nueva Estrella de la Mañana en su retorno a la tierra. Él compartirá este rango con sus elegidos (Rev. 2:28, 22:16).

La Biblia sostiene que Yahweh es el Elohim y Padre del Mesías (de Romanos 15:6; 2Corintios 1:3, 11:31; Efesios 1:3,17; Col 1:3; Hebreos 1:1 y sig.; 1Pedro 1:3; 2Juan 3; Rev. 1:1,6, 15:3). El Mesías deriva su vida, poder y autoridad por orden de Yahweh Elohim el Padre (Juan 10:17-18).

El Mesías subordina su voluntad a la de Yahweh quien es el Padre (Mateo 21:31, 26:39; Marcos 14:36; Juan 3:16, 4:34). Yahweh Elohim dio los elegidos al Mesías y Elohim es mayor que el Mesías (Juan 14:28) y mayor que todos (Juan 10:29). Así Elohim envió su único nacido (monoguenés) Hijo al mundo para que nosotros pudiéramos vivir a través de él (1Juan 4:9). Es Elohim quien honra o glorifica al Mesías (Juan 8:54), Elohim siendo mayor que el Mesías (Juan 14:28).

Yahweh Elohim es la Roca (tsur), como una Cantera o Montaña de quien todos son sacados, el pedernal de Josué 5:2 que circuncida a Israel, la causa principal y eficaz (Deut. 32:4). Yahweh Elohim es la Roca de Israel, la Roca de su salvación (Deut. 32:15), la Roca que nos creó (Deut. 32:18,28-31). 1Samuel 2:2 muestra que nuestro Elohim es nuestra Roca, una Roca eterna (Isaías 26:4). Es de esta Roca que todos los otros son tallados, como son todos los descendientes de Abraham en la fe (Isaías 51:1-2). El Mesías fue cortado de esta Roca (Daniel 2:34,45) para subyugar los imperios mundiales. Yahweh Elohim es la Roca o base en la que se pone el fundamento y en la que el Mesías edificará su Congregación (Mateo 16:18) y en la que él reposa. El Mesías es la Piedra Angular Principal del Templo de Elohim, del cual los elegidos son el Templo (Naos) o el Lugar Santísimo, el almacén de espíritu de santidad. Las piedras del Templo son todas cortadas de la Roca quien es Elohim, como fue el Mesías, y dadas al Mesías, la piedra espiritual (1Corintios 10:4), la piedra de ofensa y piedra de tropiezo (Rom. 9:33) para formar el Templo.

El Mesías está construyendo el Templo para que Elohim pueda ser todo, en todos (Efesios 4:6). Yahweh Elohim ha dado al Mesías para que sea todo y en todos (Col. 3:11) poniendo todas las cosas bajo sus pies (1Cor. 15:27) dándolo para ser la Cabeza sobre de todas las cosas a la Congregación que es su Cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todos (Efesios 1:22-23). Cuando Elohim puso todas las cosas bajo el Mesías, es manifiesto que se exceptúa a Elohim, quien fue quien puso todas las cosas bajo los pies del Mesías. (1Corintios 15:27).

Cuando Padre le someta todas las cosas al Mesías, luego el propio Mesías se sujetará a Elohim quien habrá puesto todas las cosas bajo el Mesías para que Elohim pueda ser todo en todos (1Cor. 15:28 no según RSV). Así las doctrinas Platónicas que buscan unir a Elohim y al Mesías en una supuesta Trinidad contradicen la Escritura. El Mesías se sienta a la mano derecha de Elohim, por dirección de Elohim (Hebreos 1:3,13, 8:1, 10:12, 12:2; 1Pedro 3:22) y comparte el trono de Elohim, como los elegidos compartirán el trono dado al Mesías (Rev. 3:21) que es un trono de Elohim (Salmo 45:6-7; Hebreos 1:8) o Elohim es su Trono, traducido también Tu trono O Elohim (vea nota a pie de página a la RSV anotada).

Yahweh Elohim, quien envía, es mayor que el enviado (Juan 13:16), el siervo no es mayor que su Amo (Juan 15:20).

El Mesías fue tentado en el desierto por el Satán y en efecto el juicio del Satán comenzó. El Satán quien es el Fiscal o Acusador del tribunal de Elohim, es en efecto uno de los elohim  subordinados a Elohim el Padre.

El Mesías era la Estrella que debía salir de Jacob (en Núm. 24:17). Así se narró en los Libros de Moisés que una de las Estrellas de la Mañana que se mencionan como estando presentes en la creación de este planeta (en Job 38:7), uno de los elohim (seres celestiales poderosos) debía volverse un ser humano procedente de Jacob y de David (Rev. 22:16).

El Mesías había estado ungido como el rey ungido de Israel, según Salmo 45:7, ungido por encima de sus compañeros o sus socios. Sin embargo, el Mesías no estaba de hecho en la posición de Estrella de la Mañana y no asumirá esos deberes hasta su segunda venida. El rango y los deberes del Mesías serán compartidos con por los elegidos que comparten su naturaleza como Estrella de la Mañana en sus corazones (traducido Estrella del Día en 2Pedro 1:19). Los elegidos han recibido la promesa de participar en este poder en Revelación 2:28.

Es de interés notar que Ireneo, el discípulo de Policarpo, discípulo de Juan, sostuvo que Salmo 82:1 se refería a los theoi o elohim (“dioses”) que también incluye a los elegidos, a saber los de la adopción (Against Heresies (Contra las Herejías), L. 3, C. 6, ANF, Vol., 1, pág., 419).

Hay múltiples hijos de Elohim (de Job 1:6, 2:1, 38:7; Salmo 86:8-10, 95:3, 96:4, 135:5) quienes son identificados como los bené Elyón o hijos del Altísimo. Los elegidos humanos también son incluidos con el Ejército celestial como hijos de Elohim (de Romanos 8:14). Así, el Mesías y los elegidos como hijos de Elohim son uno con Yahweh Elohim a través del espíritu de santidad, predestinados desde la fundación del mundo. El Mesías dejó su poder y naturaleza celestial para volverse un hombre. Él y todos los elegidos reciben el estatus de Hijo en poder según el espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos (Rom. 1:4).

Según Hechos 7:35-39 fue un ángel (malakh, mensajero) quien le habló a Moisés en el Sinay y algunos creen que este ángel fue el que vino a ser el Mesías. En Gálatas 4:14, Pablo se asemeja a un ángel de Elohim, como al Mesías Yahshúa.

También nosotros nos volveremos como los ángeles (Mateo 22:30; Lucas 20:36), siendo coherederos con el Mesías (Romanos 8:17; Gálatas 3:29; Tito 3:7; Hebreos 1:14, 6:17, 11:9; Santiago 2:5; 1Pedro 3:7). El Tanakh identifica a veces al Ángel de YHWH como Yahwéh y como Elohim (Éxodo 3:2,4-6 donde el elohim aquí era un ángel; vea Zacarías 12:8).

Salmo 89:6-8 muestra que hay un Concilio de Santos (qedoshim), palabra que también se usa para humanos). Esto se entiende que es un Concilio celestial de los Elohim de Justicia (jueces celestiales)

1.5.1 El Mesías como el Hijo de Elohim

El Satán puso a prueba al Mesías de varias maneras. Primeramente el Satán se refirió al Mesías como el Hijo de Elohim (en Mateo 4:3, 4:6; Lucas 4:3). Los demonios también se refirieron al Mesías como el Hijo de Elohim (en Mateo 8:29; Lucas 4:41; Marcos 3:11). El Satán intentó hacer que el Mesías demostrara su posición como Hijo de Elohim por un despliegue de poder, en lo que Elohim había prometido que Él se lo encargaría a Sus ángeles (en Salmo 91:11-12). El Satán omitió, “para que te guarden en todos tus caminos” y agregó “en cualquier momento“. Alterando así la Escritura, el Satán intentó hacer caer al Mesías.

El Mesías en ningún momento corrigió al Satán o a los demonios afirmando que él era Elohim en vez del Hijo de Elohim. De hecho, ningún demonio intentó afirmar el engaño de que el Mesías fuera el Elohim Supremo, hasta después de su muerte para establecer una doctrina que dice que el Mesías es Elohim mismo, en la misma manera que Elohim el Padre es Elohim, y así lograr, después de su muerte, una mentira que el Mesías habría refutado en su vida. En cada una de las tentaciones, el objetivo era minar la obediencia del Mesías a Elohim y, en efecto, a infringir la Escritura. El Satán intentó hacer que el Mesías le rindiera adoración a él. Le prometió al Mesías la autoridad del planeta si el Mesías lo adoraba.

El Mesías no desafió el derecho del Satán de transferir su liderazgo del planeta o de hecho que él era gobernante. El Mesías contestó en cambio

… está escrito: Sólo adorarás a Yahwéh tu Elohim y a Él sólo debes servir.

El Mesías no le dijo al Satán que el Satán debería rendir culto al Mesías sino que lo refirió a la Torah. El Mesías nunca, en cualquier fase de su ministerio, declaró ser Elohim. Él dijo que él era el Hijo de Elohim. Fue por esta razón que los llevaron a juicio.  Como se declara en Mateo 27:43:

Confió en Elohim; líbrelo ahora si le quiere, porque ha dicho: “Soy Hijo de Elohim”. (RV)

Fue aquí cuando el Mesías clamó, para cumplir la Escritura en Salmo 22:1:

¿Mi Elohim, mi Elohim, por qué me has desamparado? (RV)

El Mesías claramente no se consideró Elohim. Es absurdo sugerir que él fue parte de la misma Entidad a la cual él apeló, en igualdad de condiciones, lo cual sería imposible.

1.5.2 La enseñanza del Anti-Mesías

La doctrina del Anti-Mesías se declara en 1Juan 4:1-2. El texto antiguo correcto de 1Juan 4:1-2 se reconstruye de Ireneo, Capítulo 16:8 (ANF, Vol., 1, n. pág. 443).

Por lo presente conozcan el espíritu de Elohim: Todo espíritu que confiesa que Yahshúa vino en carne es de Elohim; y todo espíritu que separa a Yahshúa no es de Elohim pero es del Anti-Mesías.

Sócrates el historiador dice (VII, 32, pág., 381) que el pasaje había sido adulterado por aquellos que deseaban separar a la humanidad de Yahshúa de su divinidad.

El Mesías como Hijo no es el Único Elohim Verdadero  (Juan 17:3).

También en Lucas 22:70, todos ellos dijeron ¿Eres tú entonces el Hijo de Elohim?

Él contestó Tienen tiene razón diciendo lo que soy.

Él fue reconocido como el Hijo de Elohim en:

Entender que el Mesías es el Hijo de Elohim es una revelación de Elohim.

Mateo 16:16-17 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo del Elohim viviente. 17 Entonces le respondió Yahshúa: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en el cielo. (RV)

También Mateo 11:27 dice:

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. (RV)

Así el Padre revela cosas a los individuos y se los da al Mesías que entonces revela al Padre a ellos.

1.5.3 El Nombre y Soberanía de Elohim

No hay ninguna duda que Elohim es singular y soberano. Proverbios 30:4-5 muestra Que elohim tienen un nombre y que tiene un hijo.

Proverbios 30:4-6 4 ¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién recogió las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si es que lo sabes? 5 Toda palabra de Elohim [ELOAH] es limpia; él es escudo para los que en él esperan. No añadas a sus palabras, 6 para que no te reprenda y seas hallado mentiroso. (RV)

La Biblia se interpreta a sí misma y el nombre de Elohim se proporciona después de la pregunta directamente, y está claro que esta entidad no está compuesta de Padre e Hijo, sino más bien, Él tiene un hijo.

Además, los Escritos Apostólicos afirman claramente que es el Padre quien es el objeto de adoración. El Mesías advirtió a la mujer samaritana en Juan 4:21 que vendría un tiempo cuando ellos no pudieran rendirle adoración al Padre en su montaña (Samaria) ni en Jerusalem. Pero él dice claramente en Juan 4:23

Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. (RV)

El Mesías identifica aquí el objeto de adoración como el Padre y no él mismo. Es así bastante blasfemo afirmar que uno debe rendirle adoración al Mesías, lo cual surge de una tergiversación de Juan 3:14 donde el Hijo del hombre sería levantado como Moisés había levantado a la serpiente en el desierto. El propósito de la ejecución del Mesías fue para que el hombre tuviera vida eterna, no para que el Mesías se volviera un objeto de adoración, como se afirma falsamente. De esta premisa falsa, se afirma también falsamente que los discípulos del Mesías rinden culto al cuerpo y la sangre del Mesías en la Eucaristía.

Yahweh es el Elohim del Tanakh y del Templo y el Elohim de Yahshúa en los Escritos Apostólicos. El Templo en Jerusalem era la Casa de Eloah (Esdras 4:24; 5:2,13,15-17; 6:3,5,7-8,16-17; 7:23). Yahweh era el Eloah de Israel (Esdras 5:1; 7:15), el Gran Eloah del Cielo (Esdras 5:8,12). A Él se ofrecían los sacrificios en el Templo (Esdras 6:10) donde Él había puesto Su nombre (Esdras 6:12). Él ordenó la construcción del Templo (Esdras 6:14) y el sacerdocio está de pie en Su servicio (Esdras 6:18; 7:24) y hacen Su voluntad (Esdras 7:18). La torah es la ley del Eloah del Cielo (Esdras 7:12,14). Los que conocen las leyes de Eloah las enseñaran a aquellos que no las conocen (Esdras 7:25) y el juicio se realizará por las leyes de Eloah (Esdras 7:26). Este Ser es el Padre, quien es el Eloah singular y el Elohim Altísimo, el Padre del Mesías y de todos los hijos de Elohim.

 

Capítulo 2

41        El Plan de Redención

 

2.1 La Caída de la Humanidad

Se creó la humanidad a la imagen y semejanza del Elohim creador (Génesis 1:26-27). Adam y Eva fueron maldecidos debido a su desobediencia (Génesis 3:16-19). Como resultado de esta rebelión, el pecado y, por consiguiente la muerte, vino a toda la humanidad (1Corintios 15:22; Romanos 5:12).

2.2 La Redención (gueuláh) de la Humanidad

Yahweh Elohim no quiere que ninguno perezca (2Pedro 3:9). Para que la humanidad pudiera escapar del castigo por el pecado, que es la muerte, Elohim instituyó un plan de redención que involucra un sacrificio en la muerte y resurrección de Su hijo Yahshúa (Juan 3:16). El plan es de una cosecha secuencial de la cual el Mesías es el primogénito de aquellos que han muerto (1Corintios 15:20). El plan de redención se refleja en los Días Santos anuales de la Biblia (Lev. 23).

2.3 La Biblia como Verdad Inspirada

El Mesías dijo: Escrito está, No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Elohim (Mateo 4:4; Lucas 4:4). La Biblia es conocida como La Escritura de Verdad (Ketav Emét) (Daniel 10:21), y se dirige hacia la salvación de la humanidad y la manifestación del poder de Elohim (Éxodo 9:16; Romanos 9:17). El medio de salvación es Yahshúa (Romanos 10:11) quien fue predicho por la Escritura desde Moisés y los profetas (Lucas 24:27), la profecía siendo la Escritura (Mateo 26:56; Rom. 1:2). Toda Escritura está inspirada por Elohim y es útil para enseñar, para reprobar, para corregir, y para adiestrar en la rectitud, para que el hombre de Elohim sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra (2Timoteo 3:16).

Las Escrituras en el tiempo del Mesías y los apóstoles fueron el Tanakh (conocido erróneamente como el “Antiguo Testamento”) (Mateo 21:42; Marcos 12:10; Hechos 17:2). El Tanakh es la Escritura referida como inspirada de Elohim en 2Timoteo 3:16. Los Escritos Apostólicos (conocidos erróneamente como el “Nuevo Testamento”) son adicionales al Tanakh. Éstos no reemplazan al Tanakh.

El Antiguo Testamento se escribió en la antigüedad para nuestra instrucción, para que por la constancia y el estímulo de las Escrituras, nosotros pudiéramos tener esperanza (Rom. 15:4). El error procede de un mal conocimiento de esas Escrituras (Mateo 22:29; Marcos 12:24). Los de Berea examinaron las Escrituras cada día, escudriñando para ver si estas cosas eran así. Esto fue considerado como noble (Hechos 17:11). Un enfoque integral de la Biblia se obtiene de todas las partes de la Escritura, mandato sobre mandato, línea sobre línea (Isaías 28:10). Las Escrituras muestran que Yahshúa fue el Mesías o el Ungido (Hechos 18:28). Es el Mesías, por medio del espíritu de santidad, que abre la mente de todos los elegidos comenzando con los apóstoles, para que puedan entenderse las Escrituras (Lucas 24:45).

Deben cumplirse las Escrituras del Tanakh (Mateo 26:54,56; Marcos 12:10, 14:49) y no pueden quebrantarse (Juan 10:35). Muchas Escrituras se dirigían hacia el Mesías y se cumplieron en Él, o se cumplirán en su segunda venida (Rev. 1:7, 12:10, 17:14, 19:11-21) que será en poder y gloria (Mateo 24:30).

2.4 El Arrepentimiento y la Conversión

Para que la humanidad viva, o tenga vida eterna, Elohim requiere que se arrepienta. Si no se arrepiente, perecerá (Lucas 13:3,5).

El Mesías fue enviado a llamar a la humanidad al arrepentimiento (Lucas 11:32). El Mesías empezó su ministerio después del encarcelamiento de Juan el Inmersor (Mateo 4:12). El encarcelamiento de Juan tomo lugar algún tiempo después de la Pascua del año 28 EC (Juan 3:22-24, 4:12) siendo la Pascua después del comienzo del ministerio de Juan en el decimoquinto año de Tiberio (Lucas 3:1). A partir de ese tiempo, Yahshúa empezó a predicar diciendo “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!” (Mateo 4:17). El Mesías mandó a sus discípulos que predicaran la Buena Nueva del arrepentimiento, dándoles autoridad sobre los demonios o los espíritus inmundos (Marcos 6:7,12; Lucas 10:1,17-20).

El arrepentimiento se enseñó como el preludio para el perdón de los pecados (Hechos 8:22) para que vengan de la presencia de Yahwéh tiempos de consuelo, y Él envíe a Yahshúa, que os fue antes anunciado (Hechos 3:19-20).

Los tiempos de la ignorancia, como son llamados, Elohim los pasó por alto, pero Él les ordena a todos que se arrepientan, porque ha establecido un día de juicio para ellos (Hechos 17:30). Así se extiende el arrepentimiento a los Gentiles (también vea Hechos 15:3).

Después del arrepentimiento y volverse a Elohim, el pecador arrepentido debe realizar hechos dignos del arrepentimiento (Hechos 26:20).

La Congregación en Éfeso fue llamada a arrepentirse y recordar de dónde había caído, y a realizar de nuevo las obras que hicieron al principio (Rev. 2:5). Igualmente la Congregación en Pérgamo fue llamada a arrepentirse (Rev. 2:16). Como también la Congregación en Tiatira (Rev. 2:21-22) que tenía apóstatas arrojadas en cama con los maestros religiosos falsos. La Congregación en Sardis también fue llamada a arrepentirse, o el Mesías vendría a ellos como un ladrón en la noche y ellos no sabrían la hora en cual él regresaría (Rev. 3:3). Aquellos que el Mesías ama él los reprende y castiga. Él exige que ellos (en este caso los de Laodicea), sean ardientes y que se arrepientan (Rev. 3:19). El arrepentimiento es así continuo para todas las Congregaciones de Elohim, siendo la responsabilidad de todos (Jacobo 5:19-20).

2.5 La Inmersión

Toda autoridad se le confirió al Mesías después de su resurrección (Mateo 28:18). Él ordenó que sus discípulos hicieran discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19). Enseñándoles a hacer todo lo que El Mesías ordenó. Así él siempre estaría con ellos hasta lo último de los tiempos (Mateo 28:20).

Por el ejemplo de los Apóstoles vemos que el arrepentimiento debe ser acompañado por la Inmersión para el otorgamiento del don del espíritu de santidad (Hechos 2:38). Usted no puede recibir el espíritu de santidad a menos que se arrepienta y se sumerja en agua en símbolo de ese arrepentimiento, así, naciendo de nuevo. A menos que usted nazca de nuevo no puede entrar en el Reino de Elohim (Juan 3:3,5). El arrepentimiento es condición para la Inmersión y el recibimiento del espíritu de santidad. Así que la Inmersión infantil es lógicamente imposible y contraria a la Biblia. La condición previa del arrepentimiento fue enfatizada por la misión de Juan el Inmersor quien fue el precursor de la inmersión del espíritu de santidad en el Mesías (Marcos 1:4,8). Juan declaró que el Mesías sumergiría en el espíritu de santidad y en fuego, (acerca de los impenitentes descritos como paja) (Lucas 3:16-17). El espíritu de santidad es conferido bajo la dirección de Elohim.A petición de los ancianos, significando por la imposición de las manos, el espíritu de santidad entra en el individuo. El espíritu es así conferido para cada aspecto de la obra. El espíritu de santidad opera desde antes de la Inmersión, trabajando con cada individuo. El espíritu atrae al elegido a Elohim a través del Mesías (Hebreos 7:25). Se dan las primicias del espíritu al individuo en la Inmersión, de Romanos 8:23, que claramente nos dice que la adopción no ocurre hasta la redención del cuerpo. Así nosotros somos nacidos de nuevo pero continuamos creciendo diariamente en el espíritu en el Mesías Yahshúa hasta que entremos en la gloria de Elohim.

Este otorgamiento del espíritu de santidad en la Inmersión es el agua de las fuentes de salvación prometida por Elohim a través de Sus profetas (Isaías 12:3). Esta agua del espíritu de santidad fue la promesa de Elohim a Jacob inscrita en Isaías 44:3. Yahwéh Elohim es la fuente de agua viva (Jeremías 2:13, 17:13; también Zacarías 14:8). Éste es el río de agua de vida (Rev. 22:1). Hablando del espíritu (Juan 7:39), El Mesías dijo que de él fluirían aguas vivas (Juan 4:10-14, 7:38; Isaías 21:3, 55:1, 58:11; Ezequiel 47:1). Israel es limpiado espiritualmente a través del agua, según Ezequiel 36:25, el cual es el agua de vida o el espíritu de santidad. Los elegidos toman de esta agua gratuitamente (Rev. 22:17).

 

Capítulo 3

42     Enseñanza Acerca de la Responsabilidad Humana

 

3.1 La Oración y la Adoración

3.1.1 Elohim como el Objeto de la Oración y la Adoración

3.1.1.1 El Objeto de la Adoración

La posición primaria y la señal principal del elegido son y siempre han sido el monoteísmo absoluto y una creencia en la relación subordinada de Yahshúa. Nosotros no rendimos adoración a ningún otro Elohim aparte de Yahweh el Padre (Éxodo 34:14; Deut. 11:16), de otro modo seríamos destruidos (Deut. 30:17-18). Elohim dio Su primer mandamiento así

Éxodo 20:2-3 2Yo soy Yahwéh, tu Elohim, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre 3 No tendrás Elohim (poderosos) ajenos delante de mí. (RV)

El concepto aquí es, “al lado de“, como “en lugar de“, o sin la autoridad del Elohim que nosotros entendemos como Elohim el Padre.

Debemos amar a Yahwéh nuestro Elohim y servirlo con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, o sea todo nuestro ser, y a cambio nosotros tendremos lluvia en la estación debida, que dará cosechas y pasto para nuestros rebaños. En otras palabras, nosotros nos alimentaremos con abundancia (Deut. 11:13-15). Pero nosotros tenemos una Nueva Alianza donde Yahweh establece Sus leyes en nuestras mentes y las escribe en nuestros corazones. Él es nuestro Elohim y nosotros somos Sus siervos, rindiéndole adoración a Él, observando Sus leyes en nuestra naturaleza (Hebreos 8:10-13).

Debemos adorar ante Yahwéh nuestro Elohim (Deut. 26:10; 1Samuel 1:3, 15:25). Este Elohim es el Único y Verdadero Elohim, quien es el Padre. El requisito para la vida eterna es que lo conozcamos a Él y a Su hijo Yahshúa (Juan 17:3). Nosotros damos a Yahwéh la gloria debida a Su nombre; rendimos adoración a Yahweh en revestimiento santo (Salmo 29:2, 96:9). Toda la tierra le rinde adoración y canta alabanzas a Su nombre (Salmo 66:4). Ésta es una profecía y ocurrirá. Todas las naciones que Él ha hecho vendrán y se inclinarán temblando (Salmo 96:9) ante Él, glorificando Su nombre, porque Él solo es Elohim (Salmo 86:9-10), Yahwéh nuestro creador. Él es nuestro Elohim y nosotros somos las ovejas de Su mano (Salmo 95:6-7). Él es Santo (Salmo 99:5,9). La comprensión de a quién nosotros rendimos adoración queda también demostrada por dos señales, que juntas con la comprensión de la naturaleza de Elohim forman la base del sellamiento del elegido. Las dos señales son:

El Shabat (de Éxodo 20:8,10-11; Deut. 5:12). El Shabat es la señal entre nosotros y el Elohim que nos santifica (Éxodo 31:12-14); y

La Pascua (Pésaj). La Pascua es una señal o sello donde, según Éxodo 13:9,16, la Pascua, incluida la Fiesta de los Panes sin Levadura, es la señal de la ley de Yahwéh (Deut. 6:8) y de Su redención de Israel (Deut. 6:10) que, desde la Nueva Alianza, se extiende a todos los que están en el Mesías (Romanos 9:6, 11:25-26).

Estas señales de la ley, el Shabat y la Pascua, son específicamente esenciales para guardar a uno contra la idolatría (Deut. 11:16). Estas dos señales, junto con Su Nombre, son el sello en la mano y la frente del elegido de Yahwéh y, mediante el espíritu de santidad, formará la base del sellamiento de los 144,000 de los últimos días en Revelación 7:3. Estas señales nos guían al resto de los Días Santos.

El Mesías dijo: A Yahwéh tu Elohim adorarás y solo a Él servirás (Mateo 4:10; Lucas 4:8). Así es que el servicio es adoración en términos bíblicos.

La adoración a Elohim a través de los mandatos de hombres es adoración en vano (Mateo 15:8-9). Porque el Padre desea que los hombres le rindan adoración en espíritu y en verdad (Juan 4:21-24). Porque nosotros somos la verdadera circuncisión, los que adoramos a Elohim en espíritu y gloría en el Mesías Yahshúa (Filipenses 3:3). Todo el Concilio de los Ancianos, incluso el Mesías, le rinden adoración a Elohim quien creó todas las cosas y por cuya voluntad ellos fueron creados y existieron (Rev. 4:10). Por orden del Mesías, tanto en la Torah (Éxodo 20:3) como por revelación, nosotros adoramos a Elohim (Rev. 22:9).

3.1.1.2 El Objeto de la Oración

La humanidad le ora a Yahwéh Elohim (Salmo 39:12, 54:2) quien oye. Cualquier cosa que usted pida en oración usted la recibirá si tiene fe (Mateo 21:22). El Mesías fue el ejemplo a la humanidad de oración a su Elohim y nuestro Elohim que es el Padre (Lucas 6:12). El ejemplo de cómo orar se encuentra en la Oración Modelo que es un tipo de la estructura de oración dada por el Mesías (Lucas 11:2-4).

El objetivo primario del elegido y el ministerio es la oración y el ministerio o servicio de la palabra (Hechos 6:4). Al Concilio de los Ancianos celestiales se les da la responsabilidad de la supervisión de las oraciones de los santos (Rev. 5:8)

3.1.1.3 La Oración Individual y Colectiva en nombre de Otros

La oración colectiva en común acuerdo es un ejemplo de los apóstoles (Hechos 1:14). La Congregación entera sigue este ejemplo (Hechos 12:5).

La oración no es sólo para la Congregación; es para aquellos que tienen un celo pero no son iluminados y no se someten a la justicia de Elohim. Porque el Mesías es el fin (u objetivo) de la ley, de manera que todos los que tienen fe puedan ser justificados (Romanos 10:1-4).

La oración da ayuda. Se dan apropiadamente gracias por medio de muchas oraciones para las bendiciones concedidas en respuesta a muchas oraciones (2Corintios 1:11). La oración debe ser en espíritu (Efesios 6:18). Debe ser oración perseverante (Colosenses 4:2-4) y la oración ayuda a mantenerse firme en la verdad y la justicia (Efesios 6:14).

La oración de una persona virtuosa es de gran poder en su efecto. La oración de fe sanará al enfermo y asegurara el perdón del pecado. Por consiguiente,confesamos nuestros pecados unos a otros y oramos unos por otros a fin de que podemos ser sanados (Jacobo 5:15-16).

3.2 La Relación Entre la Salvación y la Ley

3.2.1 Elohim es Nuestra Roca

Yahweh Elohim es nuestra Roca, nuestra fuerza y nuestra salvación en quien nosotros nos refugiamos (Salmo 18:1-2). Confiamos en Él y no tenemos miedo (Isaías 12:2). El conocimiento de la salvación es una función del Mesías y los profetas (Lucas 1:77). Este conocimiento se extiende a la Congregación donde los santos son los intendentes de los misterios de Elohim (1Corintios 4:1). La salvación es de los judíos (Juan 4:22), pero fue extendida en el Mesías a aquellos que adoran a Elohim en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). No hay salvación en ningún otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos (Hechos 4:12). Así la salvación fue dada por la Buena Nueva, siendo el poder de Elohim por la salvación a todos los que tienen fe, primero viniendo a los judíos y después a los gentiles. En la Buena Nueva, se revela la justicia de Elohim por la fe y para la fe, porque el que es justo a través de la fe vivirá (Romanos 1:14-17).Elohim no destinó a la humanidad a la ira sino para obtener salvación a través de Yahshúa (1Tes. 5:9).

La comprensión de Elohim resulta en una tristeza piadosa que produce el arrepentimiento que lleva a la salvación (2Corintios 7:10). Así la Buena Nueva es la palabra de la verdad y es, entonces, la Buena Nueva de salvación, produciendo el sellamiento del arrepentido con el espíritu de santidad (Efesios 1:13). La salvación se aprende en las Sagradas Escrituras. Siendo inspiradas por Elohim, las Escrituras pueden instruir al arrepentido para la salvación a través de la fe en Yahshúa (2Timoteo 3:15-16). Aunque él fue un Hijo, aprendió la obediencia a través de lo que sufrió. Siendo perfeccionado, él se convirtió en la fuente de salvación eterna para quienes le obedecen (Hebreos 5:8-9).

Así, él fue ofrecido una vez para llevar los pecados y aparecerá una segunda vez, no para tratar con el pecado, sino para salvar aquellos que ávidamente lo esperan (Hebreos 9:28). La salvación es entonces común a todos y fue entregada una vez por todas a los santos (Judas 3). Así que no hay ninguna revelación después de esa dada a Yahshúa por Elohim y entregada a Juan. Todo lo que se requiere para la salvación de la humanidad esta contenido en la Biblia. La salvación y el poder y la gloria pertenecen a Elohim y Él se lo ha revelado a Sus siervos a través del Mesías y no debe ser alterado (Rev. 22:18-19).

El sellamiento final de los santos es a través del espíritu de santidad basándose en la ley de Elohim como está revelada en la Biblia comenzando con la revelación de la ley.

Yahweh dio su Ley en el Sinay “por mediación de ángeles” (Hechos 7:35, 53 Biblia de Jerusalem). El Mesías dijo:

Mateo 5:18-19 18 … antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. (RV)

Entonces el Mesías de ninguna manera disminuyó la ley. Él guardó la ley y les ordenó a las personas que hicieran lo mismo. La ley y los profetas profetizaron hasta Juan. Desde Juan, se hicieron realidad y se anuncia el Reino de Elohim, y todos entran en él violentamente (o son presionados en él) (Lucas 16:16).

Lucas 16:16-17 La Ley y los Profetas [fueron profecía] hasta Juan. Desde entonces es anunciado el reino de Elohim y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley. (RV)

La ley fue dada a través de Moisés, sin embargo no la guardaron (Juan 7:19). Los que pecan sin la ley, perecerán sin la ley. Los que pecan bajo la ley perecerán bajo la ley (Romanos 2:12) porque el pecado es estar sin ley o transgresión de la ley (1Juan 3:4). La circuncisión verdadera es la del corazón y el guardar los principios de la ley es la medida de la circuncisión. Él que guarda la ley es circuncidado de corazón, mientras él que es circuncidado en la carne y no guarda la ley es como si él fuera un infiel. Los que son verdaderos judíos son los que guardan la ley en sus corazones siendo judíos interiormente. Sin embargo, los que dicen que son judíos, y no lo son, entran en condenación (Rev. 3:9) y serán obligados a postrarse ante los santos (Esta postración también se traduce como adoración y se aplica al Mesías y a los elegidos).

La ley es santa y los mandamientos son santos y justos y buenos (Romanos 7:12). La ley, entonces, no causa la muerte sino más bien la causa el pecado, que es la transgresión de la ley, obrando dentro del individuo (Rom. 7:13).

La ley es espiritual pero la humanidad es carnal, vendida al pecado (Rom. 7:14). La persona que de verdad es convertida se deleita en la ley de Elohim en su interior (Salmo 119:1 y sig.; Rom. 7:22). Porque la ley lleva a los hombres al Mesías quien es el objetivo de la ley (Rom. 10:4). Siendo llevado por el Espíritu libera al individuo de estar bajo la ley (Gálatas 5:18). No porque anula la ley sino porque permite guardar la ley desde un deseo interno y acción correcta, siendo parte de nuestra naturaleza (Hebreos 8:10-13). La ley de Elohim se cumple a través de la fe y no a través de obras (Rom. 9:32). La obediencia a los mandamientos es un requisito previo necesario para la retención del espíritu de santidad que mora en los que guardan los mandamientos de Elohim (1Juan 3:24; Hechos 5:32). Así que es imposible ser un discípulo del Mesías y amar a Elohim y al Mesías sin guardar Su ley. Esto, por necesidad, involucra guardar el Shabat como el cuarto mandamiento.

3.2.2 Salvación a través de la Gracia

La gracia de Elohim ha aparecido para la salvación de todos los hombres, enseñándonos a renunciar a todas las pasiones irreligiosas y mundanas, y a vivir vidas sobrias, rectas, y piadosas en este mundo, aguardando nuestra esperanza bendita y la aparición de la gloria del gran Elohim y del Salvador nuestro; Yahshúa (Tito 2:11 vea RSV Interlinear Greek-English New Testament de Marshall). El Mesías es entonces la aparición de la gloria del Gran Elohim y de nuestro Salvador (Tito 2:10). La gracia es entonces un producto de la actividad de Yahshúa.

La Congregación es guardada por el poder de Elohim a través de la fe por una salvación lista para ser revelada en el último tiempo (1Pedro 1:5). El resultado de la fe es la salvación del ser. Los profetas profetizaron sobre la salvación pero no sabían el tiempo ni la persona del Mesías cuando ellos predijeron su sufrimiento y gloria subsiguiente (1Pedro 1:9-10).

El pecado entró en el mundo a través de Adam y reinó de Adam a Moisés. La muerte fue el resultado del pecado (Rom. 5:12). El pecado existió antes de que la ley fuese dada a Moisés (Rom. 5:13). Así es que las consecuencias de la ley ya eran conocidas desde Adam, ya que el pecado no se cuenta donde no hay ninguna ley. La gracia entonces abundó para la redención del hombre del pecado y de la condenación de la ley. Donde el pecado aumentó, bajo la ley, abundó la gracia (Rom. 5:15-21). Por la obediencia de un hombre, muchos serán declarados justos por la gracia que reina a través de la rectitud hacia la vida eterna en el Ungido Yahshúa (Rom. 5:20-21).

Así que no hay ninguna condenación para los que están en el Mesías (Rom. 8:1). La ley esta cumplida entonces en nosotros quienes caminamos según el espíritu (Rom. 8:4).

El espíritu dirige la mente según su propósito (Rom. 8:5). La mente que esta fija en la carne es hostil a Elohim. No se somete a la ley de Elohim y, de hecho, no puede someterse a la ley (Rom. 8:7). Así es que, la mente carnal o que no está convertida es identificada por su resistencia a guardar las leyes de Elohim.

El espíritu de Aquel que levantó al Mesías de la muerte vive en el creyente mesiánico, dando vida a través del espíritu que mora en el individuo (Rom. 8:11). Todos los que son conducidos por el espíritu de Elohim son hijos de Elohim (Rom. 8:14) y esto es por la gracia de Elohim. La ley fue dada a través de Moisés, la gracia y la verdad vinieron a través de Yahshúa (Juan 1:17). Nosotros clamamos Abba o Padre, desarrollando el mismo estatus de Hijo (Rom. 8:15) como se dio a nuestro hermano Yahshúa.

La ley no proporciona justificación. Una persona es justificada a través de la fe en Yahshúa (Gálatas 2:16). La vida que ellos viven es por la fe en el Hijo de Elohim (Gál. 2:20). A través de la ley, morimos a la ley para que podamos vivir para Elohim (Gál. 2:19). Pero no anulamos la gracia de Elohim guardando la ley, porque no somos justificados por la ley (Gál. 2:21). Guardamos la ley porque el espíritu nos dirige y la ley procede de la propia naturaleza de Elohim de la cual nosotros nos hemos vestido y de la cual somos partícipes (2Pedro 1:4), como lo es el Mesías.

No somos salvados por la ley pero sí por la gracia de Yahshúa (Hechos 15:11). El pecado no tiene dominio sobre los elegidos porque ellos no están bajo la condenación de la ley sino bajo la protección de la gracia y son servidores de Elohim (Rom. 6:14-15). No pecamos transgrediendo la ley porque somos siervos de Elohim y de la justicia y no del pecado, haciéndonos obedientes de corazón a la norma de enseñanza a la que fuimos comprometidos (Rom. 6:17-18). Mientras que antes estábamos muertos por nuestras transgresiones, ahora tenemos vida junto con el Mesías a través de la gracia (Efesios 2:5). Hemos sido levantados y estamos sentados con el Mesías en los lugares celestiales a fin de que Elohim nos pueda mostrar en las edades entrantes la magnitud y riqueza de Su gracia y su bondad para nosotros a través del Mesías Yahshúa (Efesios 2:6-7). Porque por la gracia fuimos salvados a través de la fe. Éste no es la obra del individuo; es el don de Elohim y no debido a obras para que ninguno pueda jactarse (Efesios 2:9). Así, nosotros guardamos la ley a través del espíritu de Elohim por gracia.

3.2.3 La Obligación bajo la Ley

Hay una obligación continua a guardar la ley que no desaparece, ni se altera como hemos visto (Mateo 5:18; Lucas 16:17). No fue guardada correctamente por los judíos en el tiempo del Mesías (Juan 7:19), siendo alterada por la tradición (Mateo 15:2-3,6; Marcos 7:3,5,8-9,13) y convertida en una carga o yugo por los maestros judíos de ese tiempo, haciendo muy difícil el servicio a Elohim (Hechos 15:10).

Hay una obligación continua a guardar los mandamientos de Elohim. Es algo vigente y no culminará hasta el fin de los tiempos que involucran la existencia humana.

3.2.3.1 ¿Por qué los discípulos del Mesías Guardan La Ley?

Los discípulos del Mesías son salvados a través de la gracia y no por la ley. ¿Por qué es entonces reconocen y guardan la ley? Porque:

La Ley de Elohim emana de la bondad permanente de Su naturaleza.

 

La ley de Elohim procede de la naturaleza de Elohim y así está puesta para siempre porque Elohim es invariable, siendo esencialmente Bueno como el centro último de la bondad. En Marcos 10:18 El Mesías dijo: ¿Por qué me llama bueno? Elohim solo es bueno o ¿Por qué me pregunta por lo que es bueno? Uno hay quién es bueno. Si quieres entrar en la vida guarda los mandamientos (Mateo 19:17). La bondad de Elohim lleva a cada uno de nosotros hacia el arrepentimiento (Rom. 2:4). La naturaleza de Elohim es una de bondad invariable. Los ángeles comparten Su naturaleza. Así, ellos permanecen constantes en la naturaleza divina y bondad.

De esta manera, el Mesías es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Los elegidos, comparten la naturaleza divina (2Pedro 1:4), y se vuelven parte de un sacerdocio divino, el de Melquizedec que es intransmisible o invariable por los siglos (Hebreos 7:24). El Mesías puede salvar por entero a quienes se acercan a Elohim a través de él (vea Hebreos 7:25 Greek-English Interlinear de Marshall). Pero él no es el objeto de la adoración, ni es el Elohim que ordena por Su voluntad.

La ley de Elohim debe ser seguida a través de la fe y no a través de obras (Rom. 9:32). Nosotros tenemos una Nueva Alianza donde Yahweh establece Sus leyes en nuestras mentes y las escribe en nuestros corazones. Él es nuestro Elohim y nosotros somos Sus sirvientes, rindiéndole adoración, guardando Sus leyes en nuestra naturaleza (Hebreos 8:10-13). Así es que, las señales exteriores no son nada. Es el guardar los mandamientos de Elohim dentro de nosotros lo que nos circuncida (1Corintios 7:19) como creyentes mesiánicos y miembros de Israel renovado. Estos son los que enfurecen al dragón guardando los mandamientos de Elohim. El guardar los mandamientos de Elohim los identifica en las persecuciones (Rev. 12:17). Estos son los santos que guardan los mandamientos de Elohim y permanecen en la fe del Mesías (Rev. 14:12).

3.2.3.2 Los creyentes mesiánicos como el Templo de Elohim

Los santos son el Templo de Elohim y el espíritu de Elohim mora en ellos. Si alguien destruye el Templo de Elohim, Elohim lo destruirá. Porque el Templo de Elohim es santo y ese Templo somos nosotros (1Corintios 3:16-17). Por esta razón, los creyentes mesiánicos tienen la obligación de mantener sus propios cuerpos en un estado saludable como receptáculos para el espíritu de Elohim. Porque Elohim ha dicho que Él morará en nosotros, y se moverá entre nosotros, y Él será nuestro Elohim. Nosotros nos debemos mantener santificados y separados. Elohim será nuestro Padre y nosotros seremos Sus hijos (2Corintios 6:16-18 citan varios textos del Tanakh; Lev. 26:12; Ezequiel 37:27; Isaías 52:11; 2Samuel 7:14).

Por esta razón, los creyentes mesiánicos no debe unirse en yugo con incrédulos (2Corintios 6:14). Ellos deben limpiarse de cada deshonra del cuerpo y del espíritu, haciendo santidad perfecta en el temor de Elohim (2Cor. 7:1). Ellos son así escogidos desde el principio y salvados a través de la santificación por el espíritu y la creencia en la verdad (2Tes. 2:14). La verdad es así obligatoria a la salud mental y una marca del elegido. Puede verse por este entendimiento que las leyes generales de la Biblia tienen un significado y propósito específico. La medida del Templo de Elohim se toma en acuerdo con estas leyes (Rev. 11:1).

3.2.4 Los Diez Mandamientos

La Congregación se compromete a guardar los Diez Mandamientos, como se encuentran en Éxodo 20:1-17 y Deuteronomio 5:6-21.

El primer mandamiento es:

Yo soy Yahwéh tu Elohim que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. No tendrás ningún otro Elohim aparte de mí.

 Elohim el Padre es el único verdadero Elohim (Juan 17:3) y no hay ningún elohim que está antes de, o igual a, Él. Es inaceptable adorar u orar a cualquier otra entidad, incluso a Yahshúa.

El segundo mandamiento es:

No te harás una imagen grabada, o cualquier semejanza de cualquier cosa que esté en cielo, o que esté en la tierra abajo, o que esté en el agua bajo la tierra; no te inclinarás a ellos ni los servirás; porque yo Yahwéh tu Elohim soy un Elohim celoso, que visito la iniquidad de los padres en los hijos a la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, pero muestro amor firme a los que me aman y guardan mis mandamientos.

 Es así inaceptable hacer figuras o semejanzas de cualquiera descripción para el uso en la adoración religiosa. El crucifijo es entonces prohibido a la Congregación como un símbolo.

Los propios mandamientos forman parte de la identificación del sistema religioso.

El tercer mandamiento es:

No tomarás el nombre de Yahwéh tu Elohim en vano; porque Yahwéh no dará por inocente a quién toma su nombre en vano.

 El nombre de Yahwéh Elohim confiere autoridad y, entonces, esta ley no sólo se trata de profanidad simple sino que se extiende al mal uso de la autoridad de la Congregación y a todos aquellos que pretenden actuar por la dirección de Elohim a través de Yahshúa. Tomar Su Nombre en vano no es simplemente pronunciarlo sino utilizarlo impropiamente o en falso.

El cuarto mandamiento es:

   Recuerda el día de Shabat para santificarlo. Seis días debes trabajar, y hacer toda tu labor; pero el séptimo día es un Shabat a Yahweh su Elohim; en él no harás ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu criado, ni tu criada, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas; porque en seis días hizo Yahweh el cielo y la tierra, el mar, y todos que están en ellos, y descansó el séptimo día; por consiguiente Yahwéh bendijo el día de Shabat y lo santificó.

El Shabat del séptimo día es así obligatorio a la fe. Ningún discípulo puede servir a Elohim y dejar de honrar el Shabat, conocido en el calendario actual como sábado. El establecimiento de otro día de culto aparte del séptimo día no sólo contraviene este mandamiento sino se vuelve un símbolo de idolatría siendo ajeno a la voluntad expresa de Elohim. Es un acto de rebelión y, por lo tanto, equivalente a la brujería (1Samuel 15:23). Unido con el segundo mandamiento que involucra el cuarto se vuelve idolatría. El establecimiento de un calendario que ajusta la semana en una base rotatoria tiene el mismo efecto.

Estos primeros cuatro mandamientos determinan la relación del hombre con Elohim y se identifican bajo el primer y gran mandamiento de la ley, a saber:amarás a Yahwéh tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente (y con toda su fuerza Marcos 12:30). Éste es el primero y gran mandamiento (Mateo 22:37-38).

La identificación absoluta con Elohim proviene de la adhesión fiel a estos mandamientos y se debe evitar cualquier acción que los perjudicaría.

El segundo gran mandamiento es:

Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay ningún otro mandamiento mayor que éstos (Mateo 22:39; Marcos 12:31).

 El segundo gran mandamiento tiene que ver con las relaciones presentadas en los últimos seis mandamientos de los Diez y estos se relacionan con la humanidad.

El quinto mandamiento es:

Honra a tu padre y tu madre, que tus días puedan ser largos en la tierra que Yahweh tu Elohim te da.

 La relación familiar es la base fundamental de cualquier pueblo y refleja las actitudes desplegadas en la estructura religiosa más amplia.

El sexto mandamiento es:

 No asesinarás.

Los creyentes mesiánicos son juzgados por la ley más abarcadora de no estar enfadado con su hermano. El tener enojo es hacer violencia contra su prójimo. Quienquiera que esté enfadado con su hermano será responsable en juicio. Quienquiera que insulte a su hermano será responsable al Concilio, y quienquiera que le diga, ‘ Necio! ‘ será culpado del Guehena (o el lago de fuego) (Mateo 5:22).

El séptimo mandamiento es:

No cometerás adulterio.

Los creyentes mesiánicos son juzgados por la ley más abarcadora de no desear la esposa del prójimo (Mateo 5:28).

El octavo mandamiento es:

No robarás.

El robar es hacer violencia a su prójimo y quebranta su relación con Elohim.

El noveno mandamiento es:

No darás falso testimonio contra su prójimo.

La rectitud y la justicia son esencialmente los mismos conceptos, siendo la misma palabra en hebreo. Así que, un creyente mesiánico no puede ser recto sin ser justo. La perversión de la justicia por un testimonio falso interfiere con la salvación del creyente mesiánico.

El décimo mandamiento es:

No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la esposa de tu prójimo, ni su criado, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cualquier cosa que sea de su prójimo.

La codicia es un proceso que coloca bienes materiales (o una relación sexual) por encima de la relación de uno con Elohim. Es en este sentido idolatría. Hace de otro objeto el enfoque del deseo y está en contravención de los otros mandamientos. En este sentido, los mandamientos son circulares en que la codicia se vuelve un precursor a la infracción de los otros, y, por lo tanto, la violación de un aspecto de la ley la viola enteramente. Así que el pecado no es algo relativo. El pecado es la transgresión de la ley. El Mesías dio una explicación de la verdadera comprensión de la ley en Mateo 5:21-48; tratando con Éxodo 20:13; Deuteronomio 5:17, 16:18 y también Lucas 12:57-59.

Los mandamientos deben ser enseñados por todos los padres a sus hijos en una base continua. Los mandamientos deben ser una señal en la mano y la frente (por pensamiento y acción) y puestos en los postes de la puerta de la casa (Deut. 7:7-9).

3.2.5 Otras Leyes que Gobiernan la Conducta Humana

3.2.5.1 Las Leyes de la Alimentación

Las leyes de la alimentación se encuentran en Levítico 11:1-47 y Deuteronomio 14:4-21. Están basadas en la regulación del cuerpo humano en un estado apropiado de salud y sobre principios físicos sólidos. El mandamiento es ser santos y de mantener el cuerpo como un receptáculo adecuado para el espíritu de santidad. Hay una base científica legítima para las leyes de la alimentación. El consumo de sangre es prohibido en Deuteronomio 12:16 y junto con la grasa es prohibido por Levítico 3:17. Ningún animal que muera de sí mismo o que esté destrozado debe ser consumido (Ezequiel 44:31). Las prohibiciones en cuanto a comer de los primeros frutos en las leyes tocante a los frutos se encuentran en Levítico 19:23-26. Estas leyes tienen implicaciones espirituales.

3.2.5.2 El Shabat

El Sábado del séptimo día debe ser guardado como día santo (de Éxodo 20:8-11; Deut. 5:12-15), como un mandamiento expreso de Yahwéh y uno de los diez mandamientos. Estos son para siempre estatutos integrales para todas las personas. El Shabat es santo. Cualquiera que profane el Shabat sufre la muerte y es removido de Su pueblo (Éxodo 31:14-15). Es una alianza perpetua entre el pueblo de Israel y es para siempre una señal entre ellos y Elohim, reconociéndolo como el Creador (Éxodo 31:15-16). Todos los creyentes mesiánicos son israelitas (sea físicos o espirituales) y todos los gentiles finalmente entrarán a la nación de Israel. Por consiguiente, el Shabat es una señal entre Elohim y Su pueblo por todo el tiempo. El castigo de profanar el Shabat es la muerte y conlleva perder como consecuencia el espíritu de santidad y ser consignado a la segunda resurrección (vea Rev. 20:5). El Shabat es una delicia y debe ser honrado como el Día Santo de Yahwéh. No es un día de placer ocioso sino de sagrada asamblea (Isaías 58:13-14). Ningún trabajo o cargas deben ser llevadas en él (Jeremías 17:21-22).

Nuestro Maestro guardó el Shabat durante su vida (Marcos 6:2). Los apóstoles guardaron el Shabat (y los Días Santos) y nosotros debemos guardar los Shabatot. Yahweh introducirá de nuevo el Shabat, los Novilunios y los Días Santos de nuevo por fuerza de ley en la restauración milenaria de los últimos días bajo el gobierno del Mesías, castigando las naciones que no lo cumplan (Isaías 66:22-23; Zacarías 14:16-19).

3.2.5.3 Los Novilunios

La ley divina manda observar los Novilunios (Números 10:10, 28:11-15; 1Crónicas 23:31; 2Crónicas 2:4, 8:13, 31:3). El comercio se suspende en este momento como en el Shabat (Amos 8:5). Israel observó los Novilunios (Isaías 1:13-14; Esdras 3:5; Nehemías 10:33; Salmo 81:3; Oseas 2:11) como lo hizo la Congregación durante varios siglos. La Congregación observó los Novilunios con los Shabatot y Días Santos (Colosenses 2:16). Los Novilunios se guardarán en la restauración bajo el Mesías como un Shabat (Isaías 66:23; Ezequiel 45:17, 46:1,3,6).

3.2.5.4 Los Días Santos Anuales

Los Días Santos anuales se encuentran en Levítico 23:1-44 y Deuteronomio 16:1-16. Estos Días Santos anuales reflejan el plan de salvación de Yahwéh. Los Días Santos consisten de:

El Pésaj (Pascua) y la Fiesta de los Panes sin Levadura

Shavuot (Pentecostés)

Yom Teruá (La Fiesta de las Trompetas)

Yom Kipur (El Día de Expiación)

Sukót (La Fiesta de las Cabañas o Enramadas)

Sheminí Atséret (El Último Gran Día)

Ellas son obligatorios y conllevan requisitos específicos como señales entre Elohim y Su pueblo. El Día Santo es tratado como un Sábado.

3.2.5.5 El Matrimonio

El matrimonio es una institución santa. Representa la unión del Mesías y la Congregación bajo Elohim (Rev. 19:7,9). Esta parábola se explica en Mateo 22:2-14. Es una institución progresiva con el Mesías (Mateo 25:10) basada en el estar listo espiritualmente. Después de la renovación final no habrá matrimonio. El matrimonio fue hecho para el hombre y no es una institución de los ángeles (Mateo 22:30). Así, cuando los humanos resuciten de los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio (Marcos 12:25). Esto es cuando ellos se encuentren dignos de alcanzar la era venidera a través de la resurrección. Serán entonces iguales a los ángeles e hijos de Elohim (Lucas 20:34-36).

Así, el matrimonio es una institución diseñada para los humanos y dejará de existir después que termine la fase humana mortal de la creación. Desde la creación de Adam, la institución se estableció para que un hombre deje a su padre y su madre, se una a su esposa, y se vuelvan una sola carne (Génesis 2:24). Esto, por supuesto, es una metáfora.

Una mujer es una esposa por pacto y Yahwéh desea descendencia virtuosa de esto. Yahwéh aborrece el divorcio, el cual es violencia (Malaquías 2:16). El divorcio fue permitido por Moisés pero los creyentes mesiánicos no dejarán a su esposa excepto en caso de fornicación (Mateo 5:31-32). Lo que Elohim ha unido no debe ser separado por el hombre (Mateo 19:3-12). Mientras que un cónyuge incrédulo consienta en vivir con su cónyuge creyente el matrimonio debe permanecer (1Corintios 7:10-16). Si el cónyuge incrédulo desea divorciarse, aun sin mediar la fornicación, el creyente no debe retenerlo, el creyente queda libre de esa unión.

3.2.6 Mayordomía financiera

3.2.6.1 Hacia Elohim

Las responsabilidades financieras hacia Elohim se encuentran en Deuteronomio 12:5-19. Es la responsabilidad de cada discípulo apoyar las actividades de la Congregación. El principio se deriva del diezmo como fue ofrecido a Elohim a través del sacerdocio y los Levitas desde la ocupación de Israel (Deut. 12:9-14) y precede al Templo. El impuesto del templo se tomaba en la Expiación. Se recogía una contribución, como está escrito en Nehemías 10:32. La obra estará en vigencia hasta el final del establecimiento del reinado milenario del Mesías (Malaquías 3:1-6). A Malaquías 3:7, Elohim ordena el retorno de la nación hacia Él y Él se volverá a ellos. El regreso se efectúa con la obra de Elohim y el financiamiento de esa obra por los diezmos (Mal. 3:7). El fallar en pagar los diezmos se considera equivalente a robarle a Elohim (Mal. 3:8-10).

El pago de los diezmos, donde se obedece colectivamente, asegura que la obra de Elohim pueda seguir, y a cambio los frutos de la tierra son asegurados por Elohim (Mal. 3:10-12).

La responsabilidad de la Congregación para con Elohim está vigente desde los apóstoles aún cuando no siempre se ejerció, a menos que sea es renunciada por el ministerio (2Corintios 12:13-18). Porque el Mesías despachó a los discípulos, de dos en dos, y ellos serían sustentados en esa obra por la congregación en la cual trabajaron (Lucas 10:1-12). Aquellos que son empleados en los servicios del templo y proclaman la Buena Nueva deben ser apoyados por la Buena Nueva (1Cor. 9:13-14). Es la responsabilidad de la Congregación apoyar a quienes laboran y enseñan la Buena Nueva en una base de tiempo completo (1Timoteo 5:17-18; Deut 24:14-15).

Los diezmos son aceptables a Elohim excepto donde expresamente se declara que son ganancia impropia o donde se sacrificó a los ídolos (1Cor. 10:27). Se pagan los diezmos a la Congregación a fin de que pueda ayudar a aquellos de sus miembros que están en necesidad (1Tim. 5:9-10,16). Los diezmos deben ser coleccionados en una base de conferencia local y un diezmo del diezmo se puede enviar a otras congregaciones con menos recursos, como se ilustra en Números 18:26 y Nehemías 10:37-39. La ley sobre las primicias requiere un pago rápido (Éxodo 22:29). La primera de las primicias debe ser traída inmediatamente ante Elohim al principio de las fiestas, y particularmente en la primera tarde de la Recolecta o Cabañas (Éxodo 23:19). El primogénito también es santo para Yahwéh (Núm. 18:15-18).

3.2.6.2 Deberes Hacia Otros

Él que no mantiene a sus parientes y sobre todo a su propia familia niega la fe y es peor que un infiel (1Tim. 5:8).

Ningún Discípulo debe oprimir o retener los sueldos de ninguna persona que sea su empleada (Deut. 24:15). Ellos deben pagar todas las monedas debidas y, en el año Sabático, deben perdonar deudas contraídas por otros de la fe (Deut. 15:1-3; Neh. 10:31).

El diezmar para las fiestas está regulado por varios textos. Una parte del diezmo lo consume el oferente, pero no debe ser consumido dentro del domicilio sino en el lugar que Yahwéh escogerá (Deut. 12:17-19).

En el tercer año del ciclo Sabático, los diezmos deben ser dedicados al bienestar de los pobres (Deut. 14:28, 26:12). Los años del tercer diezmo deben buscarse en el calendario de Israel. El año sagrado. La obligación del tercer diezmo puede ser descartada o variada según la constitución de la Congregación en áreas donde el sistema de seguridad social es adecuado.

El año Sabático es un año de descanso para la tierra, las viñas y los huertos para que los pobres puedan comer y la fauna natural pueda comer (Éxodo 23:10-11). Los años Sabáticos deben buscarse en el calendario.

El que da a los pobres presta a Yahwéh y Él lo reembolsará por su obra (Proverbios 19:17), y no caerá en necesidad (Prov. 28:27), también tendrá tesoro en el cielo (Marcos 10:21). Elohim puede proveer a fin de que uno pueda proveer para cada buena obra, no sólo suministrando las necesidades de los santos sino derramándose en acciones de gracias a Elohim (2Corintios 9:6-12).

3.2.7 La Guerra y la Votación

3.2.7.1 La Guerra

Los santos son sacerdotes del Elohim Altísimo. Es inapropiado que cualquier Discípulo tome la vida de otro (Éxodo 20:13; Mateo 5:38-48; Lucas 6:27-36). Si los siervos del Mesías fueran del mundo, ellos lucharían para que no fueran entregados a las autoridades del mundo (Juan 18:36). Aunque ellos viven en el mundo, no están involucrado en una guerra mundana (2Corintios 10:3). Las armas espirituales utilizadas por los elegidos tienen poder divino para destruir fortalezas (2Cor. 10:4). Así que, es la obligación del creyente mesiánico apoyar al gobierno de su país y trabajar en oración y obediencia honrada al bienestar de su nación, a fin de que Elohim pueda protegerlos a través de Su poder.

3.2.7.2 La Votación

Los creyentes mesiánicos deben obedecer las leyes del país excepto donde estén en conflicto directo con la ley bíblica. Donde es requerido por ley votar, los creyentes mesiánicos pueden votar donde no hay ningún conflicto con el principio bíblico. La selección de líderes por elección es derivada de Deuteronomio 1:9-14 y de la profecía del tiempo del fin o milenaria de Oseas 1:11. El envolvimiento en la lucha política se ve como una extensión de la guerra y es inapropiada.

 

 

Capítulo 4

  43     Enseñanza Acerca del Mesías

 

4.1 La Preexistencia del Mesías

Yahshúa tuvo una preexistencia como un ser espiritual. Él existió desde el principio de la creación (Juan 1:1) siendo el primero engendrado de la creación (Col. 1:15) y, por consiguiente, el principio de la creación de Elohim (Rev. 3:14). Sin embargo, su presencia o su participación en la escena humana está envuelta en un misterio, es algo velado a nuestros ojos y no se registra claramente su participación en los asuntos de Israel, a no ser a través de los ángeles. El padre habló a Israel en tiempos antiguos mediante los profetas, y no fue sino hasta que nació Yahshúa que le habló a través de Su Hijo (Hebreos 1:1).

El Mesías vino en el mundo para dar testimonio de la verdad (Juan 18:37). Su Reino todavía no ha venido a la tierra. Él fue destinado antes de la fundación del mundo pero se hizo manifiesto al final de los tiempos por nuestra causa (1Pedro 1:20).

4.2 La Crucifixión y Resurrección

El Mesías fue enviado al mundo para salvar a la humanidad quitando el pecado del mundo (Mateo 1:21, 9:6; Marcos 3:28) como el cordero expiatorio (Rev. 5:6-8). Él fue inmolado desde la fundación del mundo como un ejercicio de la divina presciencia de Elohim (Rev. 13:8).

A menos que uno crea que Yahshúa es el Mesías morirá en sus pecados (Juan 8:24).

El Mesías murió por nuestros pecados de acuerdo con las Escrituras y fue sepultado, y luego y resucitado en el tercer día en acuerdo con las Escrituras (1Corintios 15:3-4), apareciendo a más de quinientos hermanos (1Cor. 15:5-6). El Mesías ya había sido resucitado antes del día llamado domingo o el primer día de la semana (Juan 20:1; también vea el cuestionable Marcos 16:9-10). Él mismo declaró que estaría tres días y tres noches en el corazón de la tierra como la señal de Jonás (Mateo 12:39-40; también vea Lucas 24:6-8).

El Mesías fue crucificado (Mateo 27:32-50; Marcos 15:24-37; Lucas 23:33-46; Juan 19:23-30) aproximadamente a la tercera hora, 9:00 am (Marcos 15:25; Marcos 15:33), del 14 de Nisán. No hay ninguna prueba en cuanto a si fue en un madero sencillo o en una cruz en forma de T. Sin tener en cuenta esto, la cruz no se toma como un símbolo de la fe, proviniendo de una antigua superstición anterior al Mesías.

El Mesías fue crucificado y ha resucitado (Marcos 16:6). En su resurrección ascendió a su Padre y nuestro Padre y su Elohim y nuestro Elohim (Juan 20:11-18). Él se sienta a la mano derecha de Elohim con ángeles, autoridades y poderes sujeto a él (1Pedro 3:22).

El Mesías otorgó a sus apóstoles el poder de perdonar o retener los pecados (Juan 20:22-23).

4.3 La Segunda Venida del Mesías

El Mesías vino primero como el sacrificio para la redención del pecado. No vino primero como Rey Mesías y esto fue entendido mal por los judíos de su tiempo. Ellos esperaban a un rey victorioso (Mateo 27:11,29,37; Lucas 23:2-3, 37-38; Juan 19:14-16). No obstante él fue reconocido por algunos a través del espíritu de santidad, como el Rey de Israel (Juan 1:49, 12:13-15) cumpliendo así la profecía (Zacarías 9:9).

Yahshúa vendrá de nuevo en poder, acompañado por la Hueste del cielo (Mateo 25:31) como Rey Mesías (Rev. 17:14). Su venida será claramente visible como relámpago en los cielos (Mateo 24:27). Él reinará en poder con los santos resucitados (Rev. 20:4).

Él destruirá al hombre de pecado en su venida (2Tesalonicenses 2:8) y, como consecuencia, los poderes mundiales. El hombre de pecado vendrá al poder a través de la actividad del Satán con poder y señales y prodigios (2Tes. 2:9). Esta apostasía se envía a los hombres porque no amaron la verdad, por lo que no se salvarán. Por consiguiente, Elohim envía a ellos un engaño poderoso para hacerles creer lo que es falso, porque ellos no se mantuvieron en la verdad en primer lugar (2Tes. 2:10-12). El Mesías destruirá este sistema apóstata con el aliento de su boca y el resplandor de su venida (2Tes. 2:8).

4.4 El Reino Milenario del Mesías

El Mesías establecerá un reino en este planeta durante mil años con los santos resucitados (Rev. 20:3-4). El Satán será atado durante mil años y puesto en el abismo. Los santos, los decapitados por el testimonio de Yahshúa y la palabra de Elohim y aquellos que no le rindieron culto a la bestia y su imagen ni recibieron su marca en sus frentes o manos, resucitarán y reinarán con el Mesías durante los mil años (Rev. 20:4). Ésta es la primera resurrección (Rev. 20:5). El resto de los muertos no vendrán a la vida sino hasta que se cumplan los mil años (Rev. 20:5). Ésta es la segunda resurrección general.

Durante este período de mil años, el Mesías reestablecerá el Reino según las leyes bíblicas que dio Yahweh en el Sinay. Esto ocurrirá desde el día en que él se pose en el monte de los Olivos (Zac. 14:4,6 y sig.). Las naciones harán la guerra contra Jerusalem y serán destruidas (Zac. 14:12). Todos los sobrevivientes de las naciones subirán todos los años para rendir adoración a Yahweh de los Ejércitos y guardarán la Fiesta de las Cabañas (Zac. 14:16). El Shabat, los Novilunios y los Días Santos serán obligatorios y la ley saldrá de Jerusalem. Aquellas naciones que no le envíen sus emisarios a Jerusalem para la Fiesta de las Cabañas no recibirán lluvia en la estación debida (Zac. 14:16-19).

Al final del Milenio, el Satán será sacado de su prisión en el abismo y saldrá para engañar de nuevo a las naciones sobre toda la tierra (Rev. 20:7-8). Algunos de ellos se reunirán de nuevo para la batalla, pero serán destruidos por el fuego (Rev. 20:9), y luego el Satán será destruido. La resurrección general ocurrirá entonces, y luego el Juicio Final (Rev. 20:13-15).

Capítulo 5

44     El Problema del Mal

 

5.1 La Existencia del Mal a través de la Rebelión de Adam

El Satán fue puesto en el Eden junto al árbol de conocimiento del bien y del mal con el propósito de poner a prueba al ser humano recién creado. Eva fue engañada el Satán pero Adam no fue engañado sino que pecó voluntariosamente. Por eso el pecado entró en el mundo por medio de Adam. (Romanos 5:19; 1Cor. 15:21, 22; ). Si Adam no hubiera pecado, probablemente Eva habría sido destruida por su desobediencia y el pecado nunca habría surgido en el mundo. Pero el pecado entró cuando Adam desobedeció voluntariosamente.  Esto es lo que enseña reiteradamente el apóstol Pablo. Adam fue movido a desobediencia por su deseo de ser igual a Elohim. La prueba fue: “Si ustedes comen del árbol del conocimiento del bien y del mal, vendrán a ser iguales que Elohim”. Sin embargo el Mesías, por quien vino la redención, nunca pretendió igualarse a Elohim.

[Él] estando en la misma naturaleza de Elohim no considero la igualdad con Elohim como algo a ser alcanzado. ¡Pero se anonadó, tomando la misma naturaleza de un sirviente, haciéndose en semejanza humana, y encontrándose en forma de un hombre, él se humilló y fue obediente hasta la muerte – hasta la muerte en una cruz! Por consiguiente Elohim lo exaltó al lugar más alto y le dio el nombre que esta sobre todo nombre… (Fil. 2:6)

Así Elohim exaltó al Mesías a través de la obediencia porque no buscó la igualdad con Él, como hizo Adam.

5.2 La Enseñanza Acerca de la Predestinación

Es Elohim a través del Mesías, por medio del Espíritu de santidad, el que abre la mente de todos los elegidos empezando con los apóstoles, para que las Escrituras puedan entenderse (Lucas 24:45). El Mesías habló en parábolas para que aquellos que no eran escogidos no entendieran de modo que se convirtieran y fueran salvos (Mateo 13:10-17) antes de que fueran capaces de entrar en juicio. Elohim es misericordioso y no desea que nadie perezca. Así por Su presciencia divina cada uno fue llamado según Su propósito. Porque a quienes conoció, los predestinó para ser conformados a la imagen de Su Hijo para que pudiera ser el primogénito entre muchos hermanos. Y a quienes predestinó Él también llamó; y a quienes llamó Él también justificó; y a quienes justificó Él también glorificó. ¿Qué entonces diremos nosotros a esto? ¿Si Elohim está por nosotros, quién está contra nosotros? (Rom. 8:28-31).  Parece que ciertas personas y sucesos fueron predestinados, eso sería una predestinación selectiva. Pero eso no significa que todos ni todas las cosas están predestinadas. También existe el libre albedrío, por el cual los humanos eligen lo que quieren hacer y forjan su propio destino.

5.3 El Estado de los Muertos

El estado de los muertos es silencio (Salmos 115:17) y oscuridad (Salmos 143:3). No hay ninguna alma que exista eternamente. Todas las personas tienen el mismo destino: la muerte (Eclesiastés 9:3). El muerto no sabe nada (Ecl. 9:5).

Algunos de los muertos antiguos no tienen resurrección (Isaías 26:14; vea anotación de la Companion Bible e Interlinears).

Se dice que los santos, cuando están muertos, están dormidos o que se han dormido (vea Mateo 9:24; Juan 11:11; 1Cor. 11:30, 15:6,18,51; 1Tes. 4:13-15; 2Pedro 3:4). La enseñanza de un alma inmortal provino de Babilonia y otros pueblos paganos.

5.4 La Resurrección de los Muertos

Elohim hace maravillas para los muertos, y los que están muertos se levantaran algún día para alabarlo (Salmo 88:10). Su firme amor se declara de la tumba (Salmo 88:11) cuando los muertos sean resucitados. Porque Job supo que su redentor vivía (Job 19:25) y al fin él se pondrá de pie sobre la tierra. Después de que Job hubiera sido destruido, él sabía que en su carne él vería a Elohim quien estaría a su lado, y sus ojos lo verían a Él y no los ojos de otro (Job 19:25-27).

El Mesías resucitó a los muertos para que nosotros pudiéramos saber que él es el Mesías (Mateo 11:4-5). Lázaro fue un ejemplo de este poder (Juan 11:11). Este concepto de la resurrección atribuida al Mesías era bien conocido y esperado por las autoridades de su día (Mateo 14:2).

Queda entendido que no todos dormiremos pero que todos seremos transformados, a la última trompeta (1Corintios 15:51). Así, los creyentes mueren y duermen el sueño de la muerte, pero en los últimos días el Mesías vendrá mientras otros de los santos vivan. Así todos se cambiaran a cuerpos espirituales inmortales (1Cor. 15:44 y sig.). Los que se han dormido serán levantados. Los que estén vivos y que queden hasta la venida del Maestro no precederán a aquellos que se han dormido (1Tes. 4:13-15). El Maestro descenderá del cielo con la llamada del arcángel y el sonido de la trompeta de Elohim, y los muertos se levantaran primero, y aquellos que estén vivos, que queden, serán reunidos y así siempre estarán con el Maestro (1Tes. 4:16-17).

Después de la resurrección, comenzará el gobierno milenario de los santos. Los santos gobernarán a las naciones con una vara de hierro (Rev. 2:26-27).

En la resurrección no habrá matrimonio (Mateo 22:30). Los santos serán resucitados como entes espirituales. El Mesías murió por nosotros para que cuando nosotros despertemos podamos vivir con él (1Tes. 5:10).

Es importante que entendamos que tan sólo los justos pertenecen a la primera resurrección. Rectitud (zedekah) y justicia en hebreo son la misma palabra. Se entiende que son la misma cosa. Así, que la perversión impenitente de la justicia excluye al escogido de la primera resurrección.

5.5 El Castigo de los Malos

La humanidad está sujeta a un sistema de entrenamiento defectuoso. Es el deseo de Elohim que ninguno perezca sino que todos puedan alcanzar arrepentimiento (2Pedro 3:9). Si Elohim recogiera Su espíritu, entonces toda carne perecería y el hombre se volvería al polvo (Job 34:15), así que el alma es inexistente sin el cuerpo.  El resto de la humanidad que no es resucitada en la primera resurrección, la cual es la mejor resurrección (Hebreos 11:35), será resucitada en la segunda resurrección después del reino milenario del Mesías. Esa resurrección será para un período de juicio que aparentemente se extiende como a cien años (Isaías 65:20). La resurrección de juicio (Juan 5:29) es una de corrección y enseñanza, para que toda la humanidad pueda prepararse para recibir la vida eterna. La palabra para juicio (krisis) (mal traducida como “condenación” en la RV) tiene el significado de decisión.

El sentido es el de corrección que proviene de opiniones o decisiones dadas acerca de las acciones. Puede llevar el concepto de castigo o de retribución. Sin embargo, el populacho general que no ha tenido la oportunidad de conocer a Elohim no puede ser castigado por ese hecho. Los resucitados serán sujetados a un entrenamiento intenso. Si no se arrepienten después del período de cien años de la segunda resurrección, se les permitirá morir y sus cuerpos serán destruidos por el fuego de la Guehena (o lago de fuego) (Mateo 5:22,29,30, 10:28, 18:9, 23:15,33; Marcos 9:43,45,47; Lucas 12:5; Santiago 3:6).

Esta es una manera de ver este asunto. Puede haber otra manera de verlo; como que en la segunda resurrección se efectúa un juicio, se abre el libro de la vida y se pasa lista. Los que se hallen inscritos en el libro de la vida entran al Reino y los que no se encuentren ahí son destruidos. Sobre el Milenio en general tenemos otros estudios más abarcadores.

Hay tres palabras en los Escritos Apostólicos que se traducen como infierno. Éstas son hádes que se aproxima a Sheol, o sea la Fosa o la tumba, el lugar donde se ponen los cuerpos muertos. Los dos otros textos son Guehéna, que es de origen hebreo para el Valle de Hinom. Éste era un hoyo de basura donde se quemaban la basura y los animales muertos de Jerusalem. Así, el Mesías lo usó figuradamente refiriéndose a la disposición de los muertos, ambos cuerpo y alma (Mateo 10:28), después del juicio. La tercera Tártaros que es la condición de oscuridad a la que los ángeles caídos fueron confinados después de la rebelión.

El castigo eterno (kolasín, una imposición penal) referido en Mateo 25:46 está en oposición a la vida eterna. Es simplemente la muerte. El sentido de castigo como timoria en Hebreos 10:29 viene del sentido de vindicación. 2Corintios 2:6 usa la palabra epitimia, de estima como ciudadanía. Así, que el castigo tiene este sentido de remoción de la estima como ciudadano.

Así que no hay ningún lugar de eterno tormento para los muertos. Los santos serán llamados a la primera resurrección para realizar una obra de enseñanza y reeducación durante el Milenio para que el mundo pueda tener una norma comparativa por la cual pueda medir los resultados. Estos no morirán, en el sentido en que son juzgados ahora.

El resto de los muertos del mundo, no siendo parte de los elegidos, no está siendo juzgado ahora. El resto del mundo será resucitado y corregido bajo vigilancia en la segunda resurrección (Rev. 20:12-13). No hay ninguna otra resurrección o castigo aparte de la segunda resurrección. A los arrepentidos se le concederá la vida eterna con los santos de la primera resurrección y los impenitentes simplemente morirán y sus cuerpos serán quemados. Después de esto, el estado o condición de muerte y la tumba  se eliminarán (Rev. 20:14). Los malvados que estén vivos en el regreso del Mesías serán destruidos (Mal. 4:3) y consignados a la segunda resurrección.

La segunda resurrección fue el castigo infligido a Judá debido a su rechazo del Mesías. Ellos eran los hijos del reino que fueron arrojados en oscuridad (Mateo 8:12). Ellos fueron consignados como nación a la segunda resurrección en lugar de compartir la naturaleza divina (2Pedro 1:4) y la primera resurrección. Aparte de la asignación como tribu dentro de los elegidos (Rev. 7:5), Judá no fue escogido para compartir en la primera resurrección. Muchos son llamados pero pocos son escogidos para emprender esta tarea (Mateo 22:13-14). Muchos que ahíjan al Mesías, pero maltratan a sus elegidos, o quienes no son diligentes (Mateo 25:30) serán de hecho consignados a la segunda resurrección (Mateo 24:51, 25:30) porque hay muchos excluidos (Lucas 13:26-28) y aún aquellos en la primera resurrección son reubicados en orden de precedencia (Lucas 13:30).

Capítulo 6

45    La Congregación

 

6.1 ¿Quién o Qué es la Congregación?

El Mesías dijo que él edificaría su Comunidad sobre la roca y el poder de la muerte no prevalecería contra ella (Mateo 16:18). Elohim es la roca sobre la que está edificada la Congregación. La Congregación es una agrupación de individuos. No es un edificio o estructura de sociedad. La Congregación de Elohim es el nombre por el cual se identifican congregaciones individuales (1Corintios 1:2; 2Cor. 1:1 y también 1Cor. 11:22 en referencia a la congregación en Corintio). Colectivamente ellas son conocidas como la Congregación de Elohim (Hechos 20:28; Gálatas 1:13; 1Timoteo 3:5) y las Congregaciones de Elohim (1Cor. 11:16; 1Tes. 2:14; 2Tes. 1:4). 1Corintios 14:33 se refiere a las congregaciones de los santos, refiriéndose a los individuos de los que ellas están compuestas. Las congregaciones estaban en muchas áreas y cada una era responsable de sus propios asuntos.

Los individuos son llamados por Elohim y dados al Mesías (Juan 17:11-12; Hebreos 2:13, 9:15). Yahwéh agrega al número de la Congregación día por día según los que están siendo salvados (Hechos 2:47). Las congregaciones eran identificadas por su localidad (Romanos 16:1; 1Cor. 1:2; 1Tes. 1:1; 2Tes. 1:1; 1Pedro 5:13) y eran a menudo pequeñas o congregaciones de casa (Rom. 16:5,23; 1Cor. 16:19; Col. 4:15; Filemón 1:2). El Mesías fue hecho Cabeza de todas las cosas para la Congregación (Efesios 1:22). Elohim revela Su sabiduría a los poderes celestiales a través de la Congregación (Efesios 3:10). El Mesías es la Cabeza de la Congregación, la cual es su cuerpo, y está sujeta al Mesías. El Mesías se dio a la Congregación, como la Cabeza de cada casa se requiere para esa unidad (Efesios 5:23-26). La Congregación se requiere que se presente al Mesías sin mancha o arruga siendo santa y sin mancha (Efesios 5:27). La Congregación es nutrida por el Mesías (Efesios 5:29). El Mesías, como Cabeza de la Congregación, fue el primogénito de los muertos para que él pudiera tener la preeminencia. Así la Congregación, siendo el Cuerpo del Mesías, se casa con el Mesías como un grupo en la primera resurrección cuando regrese el novio (Mateo 25:1-10; Col. 1:18,24). La Congregación incluye a los primogénitos y sus nombres están escritos en el cielo (Hebreos 12:23). La Casa de Elohim es la Congregación del Elohim Viviente, el pilar y fundamento de la verdad. Así, la Congregación de Elohim se fundamenta en la verdad (1Timoteo 3:15).

6.2 La Organización de la Congregación

La Congregación como entidad es responsable por el bienestar de su gente (1Timoteo 5:16). Esto es en una base local.

La Congregación es pastoreada por ancianos y asistentes, escogidos por los hermanos (Hechos 1:22,26, 6:3,5-6, 15:22; 1Corintios 16:3; 2Cor. 8:19,23), quienes oran y ungen a los hermanos enfermos en el nombre del Maestro (Santiago 5:14). El espíritu de santidad los hace intendentes del rebaño que es la Congregación de Elohim (Hechos 20:28). Las congregaciones tienen gran autonomía (3Juan 1:9-10). El trabajo administrativo de las congregaciones debe ser emprendido por asistentes (diáconos y diaconisas) (Rom. 16:1), quienes puedan ser evaluados para este oficio (Fil. 1:1; 1Tim. 3:8-13). Hay, en la Congregación, varias funciones incluyendo las de profetas y maestros (Hechos 13:1), luego milagros, curaciones, auxilios, gobiernos y diversidades de lenguas (1Cor. 12:28). La enseñanza de la Congregación se realiza en idiomas conocidos, o lenguas que son ordenadas y se entienden, siendo interpretadas por aquellos presentes (1Cor. 14:4-5).

Las congregaciones son responsables en ayudar en la obra de los discípulos o proclamadotes de la Buena Nueva que son asignados para trabajar en áreas más grandes que la de las congregaciones individuales (Hechos 14:23,27, 15:3-4,22, 18:22, 20:17; 1Cor. 4:17).

El Mesías dio mensajes específicos a las congregaciones individuales y a los ángeles (mensajeros) a cargo de cada una de ellas, de servir como ejemplo a los elegidos (Rev. 2:1,8,12,18, 3:1,7,14).

Las funciones del juicio y la determinación de los asuntos diarios deben ser hechas por los miembros ordinarios de la Congregación, para que ellos puedan desarrollarse para sus roles en el juicio de los Ángeles (1Cor. 6:4).

6.3 Las Metas y Objetivos de la Congregación

El primer objetivo de la Congregación es continuar la proclamación de la Buena Nueva del Reino de Elohim como comisionó Yahshúa (Mateo 4:17, 10:7, 11:1; Marcos 1:38-39; Marcos 3:14, 16:15; Lucas 4:43, 9:60).

La Congregación debe predicar buenas nuevas a los mansos, curar a los quebrantados de corazón, proclamar la libertad a los cautivos, abrir la prisión a los que están encarcelados (Isaías 61:1), y dar vista a los ciegos (Lucas 4:18). Debe sanar al enfermo (Lucas 9:2).

Debe predicar el Año Aceptable de Yahwéh (Lucas 4:19) y testificar que el Mesías fue ordenado por Elohim para ser juez de vivos y muertos (Hechos 10:42).

El alimentar las congregaciones es el segundo objetivo de los ancianos (Hechos 20:28) que se empeñan en enseñar por todas partes en cada Congregación (1Cor. 4:17). Se utilizan los dones de 1Corintios 12:28 para ayudar al desarrollo de la Congregación. Estos dones espirituales deben ser desarrollados con celo para el desarrollo de la Congregación (1Cor. 14:12). La autoridad de una persona en su propia casa es un indicio de su autoridad efectiva de la Congregación de Elohim(1Tim. 3:5).

6.4 La Santificación

Aquellos de la Congregación llamados por el espíritu de santidad (Rom. 15:16) a ser santos son santificados (1Cor. 1:2) por Elohim el Padre y conservados en Yahshúa (Judas 1).

Los santos son santificados por Elohim a través de la sangre de la Alianza (Hebreos 10:29) y el Cuerpo de Yahshúa (Hebreos 10:9-10). Los santos son salvados entonces en su Inmersión en el Mesías (1Corintios 6:11). Así el espíritu de santidad es un espíritu de nuestro Elohim, y a través del nombre de Yahshúa, los elegidos son santificados y purificados por su sacrificio, continuando en la fe a través de Elohim (Hechos 26:18).

A los elegidos se les concede el perdón a través de la gracia y mantienen su posición por medio de la fe y así se santifican unos a otros en la Congregación y en familias (1Cor. 7:14). Así, el cónyuge incrédulo y los hijos son santificados en el elegido. Los elegidos son santificados en el cuerpo del Mesías siendo un cuerpo en el Mesías (Rom. 12:5; 1Cor. 12:20-27) y, así, la santificación no es dependiente en estructuras de sociedad.

 

Capítulo 7

46    El Reino de Elohim

 

7.1 El Establecimiento del Reino

El establecimiento del Reino de Elohim eliminará a los gobiernos de este mundo por el advenimiento del Mesías al final de los siglos (Daniel 2:44). El Reino de Elohim fue predicado por el Mesías, quien dijo que estaba cerca (Marcos 1:14-15). Así que el Reino está en dos fases. Primeramente, el Reino espiritual y, segundo, el Reino milenario físico bajo el Mesías.

7.1.1 El Reino Espiritual

Hasta Pentecostés del año 30 EC, sólo a algunos de los profetas y líderes de Israel les fue dado el espíritu de santidad y para un propósito específico. Ninguna otra nación, hasta la admisión de los gentiles a la Congregación del año 30 EC, tenía el espíritu de santidad. Así que todos son consignados a la segunda resurrección o resurrección general en Revelación 20:4 y sig.

El espíritu de santidad fue dado a la humanidad, desde la muerte del Mesías, como la primera fase del Reino en el Pentecostés (Shavuot) del año 30 EC (Hechos 2:1-4) que ellos vieron venir con poder (Marcos 9:1). Debe ser recibido en humildad y un celo por el conocimiento, como un niño (Marcos 10:15). A menos que una persona nazca de nuevo, mediante el agua y el espíritu, no puede ver el Reino de Elohim (Juan 3:3-5).

Los misterios del Reino de Elohim fueron restringidos a los elegidos y el entendimiento es dado por el espíritu de santidad, así que gran parte de la Biblia está escrita en parábolas (Lucas 8:10). El Reino de Elohim no se trata de comida ni bebida, sino de justicia y paz y alegría en el espíritu de santidad (Rom. 14:17). No consiste en palabras sino en poder (1Cor. 4:20).

El arrepentimiento es un requisito previo absoluto para la admisión al Reino. Los pecadores arrepentidos serán admitidos antes que el religioso fariseo (Mateo 21:31-32). El llamamiento del elegido se hace por el esparcimiento general de la información semejante a la semilla (Mateo 13:3-9). Se esparce y es recibidacon gran celo a través del espíritu (Mateo 13:44-46). Así, muchos son llamados pero pocos son realmente escogidos (Mateo 20:16, 22:14). El llamamiento recoge a otros, además de los elegidos, que son cribados al final de los siglos, o a la venida del Mesías o, por aquellos que están muertos, en las resurrecciones (Mateo 13:25-30,36,38-40,47-50). Los elegidos son predestinados a ser llamados y así justificados y glorificados (Rom. 8:29).

Cuando se otorga el Reino a través del espíritu de santidad, es como una semilla de mostaza que crece como un árbol frondoso, o como levadura que hace fermentar todo (Mateo 13:31-32), permitiendo así a Elohim volverse todo en todos (1Cor. 15:28) (vea la Interlinear de Marshall, Efe. 4:6).

El requisito previo es buscar primero el Reino de Elohim y Su justicia y todas las otras cosas serán añadidas (Mateo 6:33). El poder sobre los demonios es una señal del Reino de Elohim en el individuo (Mateo 12:28). La ejecución de la voluntad de Elohim es el requisito previo esencial para la retención del Reino a través del Espíritu de santidad. Si no es utilizado propiamente se toma y se da a otros mostrando los frutos propios de él (Mateo 21:31,43).

El Reino no viene con señales; de hecho, estuvo entre los judíos en la persona del Mesías (Lucas 17:20-21). El Reino de Elohim, también llamado el Reino del Cielo, no es ganado por profesar al Mesías como Amo, el cual es un aspecto del elegido, sino por la ejecución de la voluntad de Elohim el Padre (Mateo 7:21). A través de la ejecución humilde de la voluntad de Elohim uno se hace grande en el Reino de Elohim (Mateo 18:3-4).

Aquellos a quienes no se les permitirá entrar al Reino se mencionan específicamente en 1Corintios 6:9-10, Gálatas 5:21 y Efesios 5:5.

7.1.2 El Reino Milenario del Mesías

El reino milenario del Mesías es mencionado específicamente en Revelación 20:2-7. El período de mil años es llamado un Milenio.

 

7.1.2.1 El Retorno del Mesías

La restauración del sistema bíblico a través del advenimiento del Mesías se encuentra en Zacarías 14:4. El Mesías dijo, por parábola, que él tenía que marcharse y luego volver (Lucas 19:12).

El Mesías vendrá al Monte de los Olivos. Con sus elegidos, él establecerá su gobierno; reconstruirá el Templo (Hechos 15:16); introducirá de nuevo el sistema bíblico incluso el Shabat, los Novilunios y los períodos de los Días Santos anuales. Se requerirá de todas las naciones que envíen sus representantes a Jerusalem para la Fiesta de los Cabañas, o de otro modo no recibirán lluvia en la estación debida (Zacarías 14:16-19).

La venida del Mesías será con grandes señales y maravillas, en poder y con gran gloria (Mateo 24:27,30; Rev. 1:7). Su retorno será obvio y será acompañado por señales celestiales (Rev. 6:12). Los poderes serán agitados. El sol se oscurecerá y la luna no dará su luz (Mateo 24:29; Hechos 2:20). Él se sentará en la mano derecha del poder y vendrá sobre las nubes del cielo. Elohim así le da poder al Mesías (Mateo 26:64; Marcos 14:62; Lucas 21:27; Hechos 1:11).

El Mesías vendrá con la aclamación del arcángel Mikael y en el último sonido de la trompeta (1Tes. 4:16-17; Rev. 11:15).

Cuando el hijo del Hombre llega en toda su gloria, para ser glorificado en sus santos (2Tes. 1:10), con sus ángeles, separará a las personas y tratará con ellas (Mateo 25:31-46).

Los elegidos, aquellos del Reino de Elohim a quienes se les da espíritu de santidad a través del arrepentimiento y la inmersión, guardando los mandamientos, serán resucitados en la venida del Mesías. Ésta es la primera resurrección. El resto de los muertos no vivirán hasta el fin del Milenio. Ésta es la segunda resurrección (Rev. 20:4 y sig.). Los elegidos son la esperanza y la razón para la venida del Mesías (1Tesalonicenses 2:19; Rev. 22:20). Los elegidos deben ser establecidos sin culpa en santidad, listos para la venida del Mesías y la Hueste celestial (1Tes. 3:13; 1Tes. 5:23). El amor a la verdad es esencial para ser salvado (2Tes. 2:10). El Mesías matará a los malos en su retorno con el espíritu de su boca (2Tes. 2:8). A la Congregación se le amonesta a quedarse despierta y no dormir porque no sabe la hora cuando vendrá el Maestro (Marcos 13:35-37; Rev. 3:3,11). El Mesías vuelve en juicio justo y hará la guerra con todos aquellos que se nieguen a obedecer los mandamientos de Elohim (Salmos 96:13; Rev. 19:11). El Mesías volverá y tratará con la humanidad por todas sus actividades (Rev. 22:12).

7.1.2.2 El Recogimiento de Israel

En el retorno del Mesías, los elegidos y los sobrevivientes del Israel físico, algunos de ellos se usarán como sacerdotes, serán recogidos a Jerusalem de las cuatro esquinas de la tierra (Isaías 11:12, 66:19-21).

7.1.2.3 El Día de Yahwéh

Antes del Día de Yahwéh, habrá una rebelión o apostasía, un apartamiento de la verdad y la ley entre los elegidos. Se revelará el hombre sin-ley (anomían), así llamado por sus enseñanzas a los elegidos en contra de las leyes causando la apostasía (2Tes. 2:3-8). Él se sienta en el Templo de Elohim y es llamado Elohim. Será matado por el Mesías en su venida.

El Mesías destruirá aquellos que guerrean contra Jerusalem. Las personas que serán destruidas tendrán pánico, volviéndose contra sus compañeros (Zacarías 14:12-13). Esto pasará inesperadamente (1Tes. 5:2).

La devastación traumatizará la tierra. La humanidad se esconderá en las montañas y piedras porque El Mesías habrá venido con ira y nadie podrá soportarlo (Rev. 6:15-17), dadas las trompetas y plagas que Elohim derramará en los últimos días (Rev. 8:7-21; Rev. 16:1-20). Al final del Día de Yahwéh que se extiende a través del Milenio, se verá el fin de la tierra como nosotros la conocemos. El planeta será purificado por fuego (2Pedro 3:7-10,12), así quitando todo el rastro de habitación humana.

El proceso entero del Día de Yahwéh está diseñado para juzgar a la tierra y corregir a la humanidad (Judas 14-16). Aquellos de los elegidos que pecan son devueltos al sistema mundial para que ellos puedan ser salvados en el Día de Yahwéh, siendo corregidos en la segunda resurrección (1Corintios 5:5). Así que hay sólo dos resurrecciones.

7.1.3 El Reino Eterno de Elohim

7.1.3.1 La Venida de Elohim

Cuando el Mesías haya subyugado cada dominio y autoridad, le devolverá a Elohim el sistema entero (1Cor. 15:24,28). En aquel tiempo Elohim vendrá a la tierra y transferirá la administración de los cielos aquí. La tierra entera estará entonces llena de Su gloria (Isaías 6:3) y Elohim y el Cordero serán las luces del sistema (Rev. 21:23).

7.1.3.2 La Nueva Tierra y la Nueva Jerusalem

Isaías 65:17 dice que habrá nuevos cielos y una nueva tierra. La progenie de Israel permanecerá ante Elohim dentro de este nuevo sistema (Isaías 66:22) hasta el fin del Milenio cuando toda carne estará obsoleta. Elohim morará en Sión y ella será llamada la ciudad fiel (Zacarías 8:3). La ciudad de la Nueva Jerusalem bajará del cielo (Rev. 3:12). Esta Nueva Jerusalem es la Ciudad Santa que viene después de la creación del nuevo cielo y la nueva tierra (Rev. 21:1-4,7,10). En aquel tiempo Elohim estará con todos los hombres. Las cosas anteriores ya no se recordarán (Isaías 65:17). Nosotros esperamos el nuevo cielo y la nueva tierra en las que mora la justicia, según la promesa (2Pedro 3:13). Muchos de los elegidos que vencieron se harán pilares en el nuevo Templo de Elohim (Rev. 3:12). Así que es un edificio espiritual.

7.1.3.3 El Destino de la Humanidad

La administración del planeta durante el Milenio será dada a los elegidos (Lucas 19:17,19), siendo semejante a los ángeles (Mateo 22:30), heredando la tierra y finalmente viendo a Elohim, siendo Hijos de Elohim (Mateo 5:3-11). Esta posición se extiende a todas las naciones (Mateo 8:11). Éste es el placer de Elohim el Padre (Lucas 12:32). Porque todos los que estén guiados por el espíritu de Elohim son hijos de Elohim (Romanos 8:14).

El Reino milenario del Mesías es meramente el vehículo de instrucción para preparar la humanidad para sus responsabilidades finales, y así cumpliendo su potencial y el plan de Elohim que fue preparado antes de la fundación de la tierra.

El último destino de la humanidad es el de ser preparada para tomar su lugar en el nuevo sistema mundial del cual dependerá el desarrollo y gobierno de la tierra (Salmos 8:1-9; Daniel 2:44-45) y del universo nuevamente ordenado (Daniel 7:27, 12:3).

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