Inicio | Temas Bíblicos |Leia a Biblia Leia a Bíblia | Post´s em Espanhol |Doações |Contato pt Portuguese
Esta é a vida eterna: que te conheçam, o único Elohim verdadeiro, e a Yeshua o Messias, a quem enviaste. JOÃO 17:3
faceicon
LA DOCTRINA DE IR AL CIELO

 

 

LA DOCTRINA DE IR AL CIELO

Es de origen pagano

El origen de esta doctrina se inició en el pecado de Satanás. Él fue el primero en codiciar la morada de Dios. Él, fue el primero en acariciar la idea de sentarse en un trono semejante al de Dios; más Dios lo derribó hasta el abismo como castigo; con esto nos enseñó que sus propósitos deben entenderse y acatarse.

Satanás en su loca codicia no quiso entender que “los cielos son los cielos de Jehová…” Salmo 115:16, y aunque esto parezca irónico, en lugar de que los hombres cesen en su vano empeño de poner su mirada en los cielos como algo que se puede alcanzar, a causa de lo que le pasó al Diablo, por el contrario, el cielo se ha tornado aún más codiciable para toda la humanidad.

En la historia sagrada y también en la historia universal encontramos que unos doscientos años después del Diluvio, cuando la familia de Noé se había multiplicado y se había hecho un pueblo grande, todos se pusieron de acuerdo en edificar una torre que llegase hasta el cielo. Esto lo registra el libro de Génesis 11:4 “…Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue hasta el cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.”

Esta generación en medio de su ignorancia creía poder alcanzar los cielos y tocarlos.

Estas ideas se tornaron en todo un tratado doctrinal por medio de los grandes filósofos paganos, antes de Cristo.

La invariabilidad de las posiciones relativas de las estrellas, hizo a los antiguos suponer que todas se hallaban a igual distancia de la tierra, y como enclavadas en algo, que por necesidad debía de ser corpóreo y aún compacto y duro. El filósofo Anaximeno, sin duda por esta consideración y otras análogas que nos expone Plutarco, enseñaba la solidez de los cielos y hasta decía que estaban formados de tierra. De esta misma opinión era Aristóteles, que aún creía que el cielo tenía alma; opinión que con alguna fortuna se sostuvo hasta que Ptolomeo con fundadas razones lo combatió, si bien para caer en el error de suponerlo fluido, pero eminentemente elástico y sin resistencia.

La doctrina de la metempsicosis (o sea la trasmigración o reencarnación) de Pitágoras establece que las almas, después de purificadas van también al cielo como lugar de los elegidos, idea de que también participó Platón, y esto se presume y se conforma con la opinión entonces admitida de los cielos corpóreos. Pero aún más lejos que todos éstos, va la doctrina cabalística, adoptada por Mahoma y muy extendida por largo tiempo en los pueblos llamados cristianos. Estas ideas aunque modificadas, se popularizaron en Grecia y más tarde en todos los pueblos a que aquella llevó la civilización con el triunfo de sus armas, y dieron origen a la multitud de dioses y semidioses, héroes, y ninfas que poblaban los bosques, ríos, hogares, infierno y cielos. Habría bastado para destruir estos sistemas la aparición de Nuestro Señor Jesucristo y la divulgación de su admirable doctrina, si no fuese la rutina y la tradición que tanto imperó en el ánimo de los hombres; hasta que se hacen sordos y ciegos para oír la voz de la naturaleza ni ver la luz que irradia toda la obra del hacedor. Estos datos están tomados del Diccionario Enciclopédico Hispano Americano. Tomo V, páginas 46-47 Artículo “CIELO”.

Grandiosas descripciones hicieron del cielo como morada de eterna ventura para las almas que llegaban allí, el profeta Isaías y el Evangelista Juan; pero Pablo advierte que los ojos no han visto, ni los oídos escuchado, ni el corazón del hombre sentido, cuánta y cuál sea la felicidad que Dios prepara a los que le aman. (1ª. Corintios 2:9).

Conviniendo los teólogos en que las excelencias del cielo exceden a todo lo que los sentidos pueden conocer y el pensamiento imaginar, señalan diversos grados de esta felicidad de los que disfrutarán los elegidos en la proporción de sus merecimientos; dice el concilio de Florencia. A esta decisión sirvieron de base los sagrados textos: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre muchas moradas hay; de otra manera os lo hubieras dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy vosotros también estéis”. Juan 14:1-3.

¿Observó usted bien estos datos? Pues bien: Es de esta manera como han venido los hombres acariciando una ilusión vana. Desde entonces dice David “Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra” (Salmo 73:9). Y así avivando el corazón de las criaturas por una hoguera de ideas totalmente ajenas a los propósitos y doctrinas de nuestro padre, de tal manera que cabe hacer mención de las palabras de Dios, que dijo por medio del profeta Jeremías: “No envié yo aquellos profetas, y ellos corrían: Yo no les hablé, y ellos profetizaban. Hasta cuando será esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? (Jeremías 23:21, 26).

EXPLICACION DE LOS TEXTOS

Primero analicemos Juan 14:1-3 “…No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre muchas moradas hay; de otra manera os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis…”.

Jesús aseguró que Dios tiene una casa y esta verdad fue comprensible para Abraham: “..Por fe habitó en tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa. Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios”. (Hebreos 11:9-10). El, la llama Ciudad con fundamento, de esta casa nos habla el capítulo 21 de Apocalipsis, en donde hace una descripción maravillosa. Jesús asegura que en esta casa de Dios, la nueva Jerusalem hay morada y añade: de otra manera os lo hubiera dicho. La promesa de Jesús fue para toda la iglesia. La nueva Jerusalem cuenta con suficiente lugar para todos los que creen fielmente en Cristo. Es la morada de todos los redimidos.

Pero, según la promesa de Dios, la nueva Jerusalem descenderá del cielo de Dios a la tierra, cuando los mil años del reino de Jesús concluyan; cuando la tierra sea purificada con fuego, cuando la tierra esté totalmente limpia, la ciudad de Dios (la que esperó Abraham) descenderá del cielo. “Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron; y el mar ya no es. Y yo Juan vi la Santa Ciudad, Jerusalem Nueva, que descendía del cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.” Apoc. 21:1-2.

Entonces Jesús está en los cielos preparando lugar para que cuando descienda la nueva Jerusalem usted si ha sido fiel y obediente al Señor, pueda entrar en ella. “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos para que su potencia sea en árbol de la vida, y que entren por las puertas de la ciudad.” Apocalipsis 22:14.

Jesús sigue diciendo; y si me fuere y os aparejare lugar; vendré otra vez y os tomaré a mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Estas palabras del Señor han sido muy pervertidas por su deliberada y mala interpretación.

Analice usted mismo palabra por palabra diga si en verdad está prometiendo Jesús el cielo. Dice: “Y si me fuere”. ¿Adónde va?, al cielo: “Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba” (Juan 13:3) ¿Qué va hacer?, a preparar lugar, después vendrá otra vez. ¿Lo notó usted bien? Él, promete venir otra vez, pero no se encuentra en su conversación ni siquiera la remota idea de que él regresa al cielo.

El no dice vendré y os tomaré y regresaremos al cielo. Esto no lo dice el Señor en ninguna forma. Quien trate de asegurarlo, estará mintiendo.

Añade Jesús: “…Os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy”. La mayoría de enseñadores de la promesa del cielo, al leer este texto, (lo leen de esta manera para impresionar a los oyentes): Vendré otra vez y os tomaré a mí mismo: para que donde yo esté… Jesús no dijo: para que donde yo esté vosotros también estéis”. Esta frase al cambiarla deliberadamente, desvía todo el sentido de la enseñanza de Jesús. Observe esto: Si Jesús hubiese dicho: para que donde yo esté, encontrándose en la tierra, estaría señalando con esa frase “donde yo esté”: el cielo, pues es el lugar donde actualmente se encuentra. MAS JESUS NO DIJO ESO, sino que dijo “PARA QUE DONDE YO ESTOY”. Si Jesús hablaba estando en la tierra, entonces él promete regresar, reunir a sus discípulos y reinar aquí en la tierra, junto con ellos.

Muchas partes de la Sagrada Escritura corroboran esta hermosa enseñanza por ejemplo: Al decirle Pedro: “…Nosotros que hemos dejado todo por ti” ¿Qué tendremos? Jesús le dijo, de cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mateo 19:28). De hecho, los doce apóstoles tienen asegurado un trono, pero AQUÍ EN LA TIERRA, y será para que hagan juicio del pueblo de Israel: “En la regeneración, cuando el hijo del hombre se siente en el trono de su gloria”.

Ese trono no está en el cielo, pues, el ángel Gabriel le dijo a María “Este será grande, y será llamado hijo del altísimo; y le dará el Señor Dios el trono de David su padre”. Todos sabemos que el trono de David no estuvo en el cielo sino en la tierra, sobre el monte de Sión, y será allí en donde Jesús. “Cuán hermosos sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice a Sión: Tu Dios reina.” Isaías 52:7.

EXAMINEMOS JUAN 7:33-36

Meditemos en este otro pasaje que en su apariencia se nos veda el derecho de estar con Jesús en el reino, pero no es así: “Y Jesús dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, VOSOTROS NO PODREIS VENIR. Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se ha de ir este que no le hallemos? Se ha de ir a los esparcidos entre los Griegos, y a enseñar a los Griegos? Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis y no me hallaréis: y donde yo estaré, VOSOTROS NO PODREIS VENIR.?

Al decirles Jesús a los judíos que después de un poco de tiempo se iría de ellos y no le verían, y que donde va, ellos no pueden ir, quedan totalmente confusos. Mas nosotros sabemos que él regresaba al cielo. Alguien pudiera argüir que esto lo dijo a los judíos y no a los cristianos. Pero al leer pasajes análogos, encontramos que también a los discípulos les dijo lo mismo: “A donde yo voy, vosotros no podéis venir” Juan 13:33. Ahora piense usted: Seremos más dignos nosotros que los apóstoles y por eso a ellos impidió ir al cielo, más a nosotros sí nos es permitido?. La realidad es que nadie irá al cielo, pero el verdadero cristiano tendrá la oportunidad de estar en el reino que será establecido sobre la tierra. Apocalipsis 11:15.

Veamos Juan 12:32 “…Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo”. Estas palabras, así sin meditar lo que sigue diciendo la palabra de Dios, parece que Jesús está prometiendo llevar a todos los creyentes al cielo; sin embargo, el siguiente versículo dice: “Y esto decía dando a entender de qué muerte había de morir” Entonces Jesús no se refería a que él se iba al cielo, sino que al decir: “Y yo, si fuere levantado a todos traeré a mí mismo” se refería a que estando en la cruz, su sacrificio se tornaría en el medio de Salvación. En realidad, el sacrificio del Señor es el único que nos brinda salvación. Su sacrificio atrae a los pecadores, es como un imán glorioso que por su amor nos atrae.

ANALICEMOS 2ª. CORINTIOS CAPITULO 5

2ª. Corintios 5:1 “Porque sabemos, que si la casa terrestre de nuestra habitación se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa, no hecha de manos, eterna en los cielos.”

Ahora, las palabras que sigue diciendo en el versículo 2 de ninguna manera dejan ver que él intentaba irse al cielo, pues él dice “Y por esto también gemimos deseando ser sobrevestidos…”. Esta frase es la clave para entender el propósito del apóstol. Él deseaba ser sobrevestido; Él piensa en un ropaje que vendrá sobre él, no es que él vaya al cielo a recibirlo. Así lo explica ya sin figura el versículo cuatro. No olvide que Pablo al cuerpo glorioso que Jesús nos promete le llama edificio, casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Quiere decir: Que esta prenda gloriosa se encuentra con Cristo en los cielos.

Veamos ahora Filipenses 3:20 “Más nuestra vivienda es en los cielos: de donde también esperamos al salvador, al Señor Jesucristo”.

El original Griego dice: DONDE VIVIMOS YA EN EL CIELO. Quiere decir si anhelamos la vida eterna y está en Cristo, luego como si viviésemos en el cielo, más de allí esperamos al Cristo. Dice Pablo “El cual transformará el cuerpo de vuestra bajeza”. Pablo habló de una manera similar en Colosenses 3:3 “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. Nuestra vida está escondida en Dios, es igual a nuestra vivienda está en los cielos.

Una de las cosas importantes que usted debe notar es que estos pasajes están hablando en tiempo presente, pues dicen: “Más nuestra vivienda es en los cielos pues allí se encuentra Cristo.

Igualmente el apóstol Pedro se refiere al decir: “Bendito el Dios y padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos”. 1ª. Pedro 1:3-4.

Lo que el apóstol de una manera sencilla quiere decir es: Tenemos en los cielos una herencia: LA VIDA ETERNA, está siendo eterna, no se puede ni contaminar, ni marchitarse o envejecerse. Esa herencia dijo Pablo “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo: Si empero padecemos juntamente con él para que juntamente con él seamos glorificados.” Romanos 8:17. Cristo al resucitar ganó vida eterna; ahora él dice “Yo vivo, y vosotros también viviréis” Juan 14:19.

ARREBATADOS EN LAS NUBES

Analicemos 1ª. Tesalonicenses 4:16-17 “…Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. El apóstol nos predice que al venir el Señor Jesús todos sus santos subirán a recibirle en el aire; añade, y así estaremos siempre con el Señor. Acaso, esto que el apóstol relata, es base para sostener una doctrina que no es de Cristo. Deje usted que sea la misma palabra de Dios quien le explique esto:

Al venir nuestro Señor Jesucristo por segunda vez según sus promesas, será al toque de la séptima trompeta: “Y el séptimo ángel tocó la trompeta y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de su Cristo: y reinará para siempre jamás. Apocalipsis 11:15.

Este toque de trompeta es un acontecimiento, el cual anuncia que es tiempo ya de que Jesús tome su reino, pues a eso viene Jesús, a reinar sobre la tierra. El, al venir, no se detiene en el aire y se queda en suspenso, él tiene que llegar hasta la tierra.

Fue el propio Señor Jesucristo quien relató este hecho del que habla el apóstol, léalo usted: “Y entonces se mostrará la señal del hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro”. Mateo 24:30-31.

Esto nos enseña que la próxima venida del Señor, no será vertiginosa, sino muy lenta. El Señor envía delante de él a sus ángeles, los cuales no solo anuncian que el Rey de Reyes y el Señor de Señores viene, sino también, vienen despertando a todos los muertos en cristo. Esto lo relata el profeta Isaías en su capítulo 26, versículo 19 “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo!, porque tu rocío, cual rocío de hortalizas, y la tierra echará los muertos”. La potente voz de los ángeles por toda la faz de la tierra es esa: Despertad y cantad, moradores del polvo. Ante esta potente invitación, que no es otra cosa que la voz de Jesús llamando a los suyos: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal, a resurrección de condenación Juan 5:28-29.

Así pues, al venir Jesús, los que están en los sepulcros y merecen resucitar se levantarán con un cuerpo incorruptible y glorioso. Por otra parte, los que viven, los que no han muerto pero esperan al Señor llenos de fe y son dignos, estos son transformados también. Se les imparte la misma gloria que a los resucitados; todos juntos y con un cuerpo que les permita ir a encontrarle, juntos, ya con él, se dirigirán al monte de las Olivas para cumplir el dicho de los ángeles: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado; y una nube le recibió y le quitó de sus ojos. Y estando con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él iba, he aquí dos varones se pusieron junto a ellos en vestidos blancos; los cuales también les dijeron: Varones Galileos ¿qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado desde vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Entonces se volvieron a Jerusalem del monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalem camino de un sábado. Hechos 1:9-12.

Veamos como predijo esto el profeta Zacarías. “Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está enfrente de Jerusalem a la parte de oriente; y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía.” Zacarías 14:4.

Si usted ha leído con atención ha entendido que el Señor posa sus pies sobre el Monte de las Olivas, entonces éste se parte por medio y después, una mitad se apartará hacia el norte y la otra hacia el sur, haciendo un muy grande valle para que en él se refugie Israel mientras pasa la ira. Esto lo registra Isaías: “Anda pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar, para visitar la maldad del morador de la tierra contra él y la tierra descubrirá sus sangres, y no más encubrirá sus muertos”. Isaías 26:20-21.

Zacarías 14:5 dice: “…y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos”. Estos santos son los que suben a recibirle en el aire. Daniel recogió este evento proféticamente: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él. Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá” Daniel 7:13-14.

Si los santos suben a encontrar al Señor y luego bajan con él para reinar con Cristo, ¿en dónde? “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” Apocalipsis 5:10.

Con esto será suficiente para que usted vea que si los santos suben a recibir al Señor a las nubes, no es que se vayan al cielo.

LOS DOS LADRONES

Por último analicemos Lucas 23:39-43 “…Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: Ni aún tu temes a Dios, estando en la misma condenación? Y nosotros, a la verdad justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos. Mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres a tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Jesús, dice la Sagrada Escritura que dijo al ladrón: “…De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso…”. Una vez más deje usted que la Palabra de Dios le explique el porqué es creíble que el ladrón halla ido luego que murió, al paraíso. Vea, ¿a dónde fue Jesús cuando murió? “…Porque primeramente os he enseñado lo que así mismo recibí: Que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” 1ª. Corintios 15:3-4. Pablo nos dice que Jesús resucitó hasta el tercer día; luego Jesús no se fue al cielo inmediatamente, acaso el ladrón sí?.

Piense usted serenamente en ello; la Sagrada Escritura no nos dice que el cuerpo de Jesús halla descendido al sepulcro y que su alma se fue al cielo. Si usted lee toda la Palabra de Dios, jamás encontrará palabras tales, Pedro dijo en Hechos 2:30-32: “…Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramente le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono; Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.” Entendió usted; su alma estuvo en el sepulcro? Cuando Jesús resucitó que fue hasta el tercer día dice: “Dícele Jesús; no me toques: porque aún no he subido a mi padre; más ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Juan 20:17 Jesús no había subido al Padre.

Cree usted que el ladrón sí? No. Ahora, si aceptamos que el ladrón ya resucitó y entró en el paraíso, tendríamos que aceptar que Pablo mintió al decir que todos los que sean dignos resucitarán hasta que Jesús venga, escúchelo usted: “Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Mas cada uno en su tiempo o sea en su orden: Cristo las primicias, luego los que son de Cristo, en su venida” 1ª. Corintios 15:22-23. No, el ladrón no ha entrado al paraíso, él sigue en el sepulcro, que resucitará y verá el paraíso y podrá entrar en él, esto es seguro, pues Cristo así se lo aseguró.

Ahora bien, la aclaración de este misterio se disipa mediante una puntuación correcta, lo que realmente dijo Jesús fue esto: “Entonces Jesús le dijo: de cierto te digo hoy, conmigo estarás en el paraíso”. Así se encuentra escrito este texto en la Biblia Católica de Nácar y Colunga. En el original Griego no existe la palabra “QUE” la cual ha sido agregada. En el idioma inspirado, en que Lucas escribió, no se usó la puntuación; esta fue agregada al griego y al español varios siglos después. La puntuación correcta tiene que ser determinada por la Sagrada Escritura misma. La coma debe seguir, no preceder a la palabra “HOY” Jesús dijo: “De cierto te digo hoy, conmigo estarás en el paraíso”.

Conclusión: Que el Todopoderoso ilumine su mente para que comprenda las verdades eternas descritas en la Palabra de Dios.

https://www.facebook.com/Ramonmateoramos/posts/932624840157320

Tags: