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Esta é a vida eterna: que te conheçam, o único Elohim verdadeiro, e a Yeshua o Messias, a quem enviaste. JOÃO 17:3
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¿Por qué los Nazarenos observan las festividades de la Toráh?

¿Por qué los Nazarenos observan las festividades de la Toráh?

Cuando aprendemos la verdad, ésta nos hace libres de los errores y tradiciones de los hombres y de los dogmas religiosos sin base bíblica.

Espero que nadie se ofenda por esta información, pues todos estamos en busca de “la fe entregada una vez a los santos,” (Judas, verso 3).

¿A qué fuente dicen las Escrituras que debemos acudir? «A la ley y al testimonio” (Moisés y los profetas). Esta era y es la regla para medir la verdad. Si alguien enseña contrario a las Escrituras, no debemos creerle, porque no hay verdad en él (Isaíah 8:20). ¿Qué días debo observar? ¿Cuáles festividades? Según muchos cristianos observadores del domingo, a los creyentes no se les requiere nada más que: “Cree…y serás salvo.” Pero la Biblia nos habla de otras cosas importantes:

El primer “tiempo señalado” es el séptimo día sábado. “Seis días se trabajará; pero el séptimo día es sábado de reposo, y santa convocación; no harán ningún trabajo en él.” –Levítico 23:3.

Luego siguen otros «tiempos señalados» de los cuales Yahwéh dice: «Estos son mis ‘tiempos señalados’ (moedim) que ustedes proclamarán… además de los sábados de Yahwéh.» -Lev. 23:38.

Según el texto inspirado que hemos considerado, hay tres épocas sagradas, «tiempos señalados» (moedim), además de los sábados, siete de esas citas son días de reposo, además del sábado, el cual se señala en el verso 2 como un «moed,» cita, o tiempo señalado.

Estos «Tiempos señalados» estarán todavía vigentes en los días por venir. En el Milenio se observarán los «moedim,» aunque en forma diferente a las épocas pasadas; pero se observarán. (Véase Eze. 45:21-25; Isa. 66:23; Zac. 14:16-21).

Isaíah 66 nos dice que en el Milenio toda carne vendrá a adorar delante de Yahwéh en el Sábado y en los días de Luna Nueva. Y en el plan de Yahwéh la Luna Nueva tiene su parte y su propósito, así como el Sábado semanal. Ella determina los tiempos (moedim) cuando los hombres deben aparecer delante de Yahwéh. Este pasaje fija la santidad del Sábado en el Milenio, y también la observancia de la Luna Nueva, «para toda carne.»

El Salvador dijo: «No he venido a destruir la ley o los profetas; no he venido a destruir sino a cumplir,» a observar, a obedecer, (Mat. 5:17. El fue cuidadoso en observar el Sábado semanal. Esa era su costumbre. Véase Lucas 4:16. Y también lo encontramos observando las Fiestas de Yahwéh. (Véase Juan 2:23; 4:45; 5:1; 6:4; 7:2,10,14,37; y capítulo 13). El fue nuestro ejemplo. ¿No podemos seguir el ejemplo de Aquel que dijo: «Yo soy el camino, la verdad, y la vida,» y «El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida»?

Los discípulos íntimos del Salvador caminaron con él y hablaron con él, durante los años de su ministerio. Ellos vieron su estilo de vida, escucharon sus explicaciones de las Escrituras, aprendieron de él la verdad que se reveló al mundo en él. Por lo tanto, ellos conocían la doctrina que él les enseñó, y las cosas que él quería que ellos practicaran. Podemos con seguridad mirar a aquellos santos varones de aquella era antigua para que nos enseñen «el camino» como se lo reveló su Salvador, el Mesías. ¿Que aprendemos de ellos?

Después de la muerte del Mesías, leemos primeramente sobre las discípulas, que, después de ver cómo pusieron el cadáver del Maestro en la tumba reposaron el Sábado al día siguiente. –Juan 19:14,31,42; Mar. 16:1.

El día de Pentecostés era también un día de reposo; una de las convocaciones de Levítico 23 (verso 21). En Hechos 2:1 leemos que los discípulos del Salvador estaban reunidos para adoración en ese día sagrado, «y cuando llegó el Día de Pentecostés, estaban todos unánimes en un lugar.» Si era incorrecto celebrar estos días sagrados, si el Maestro los había abolido, entonces ¿por qué aquellos discípulos estaban observando el Shabat de Pentecostés? ¿Por qué el Espíritu santo vino en aquel día santo? No fue por accidente que el espíritu vino en ese día; ni que los discípulos estuvieran allí reunidos en ese día. Era un día santo, y al igual que su Maestro, ellos querían mostrar su amor al Padre mediante la obediencia.

«Y navegamos de Filipos después de los días de los Panes Inleudos» (Hechos 20:6). Aunque en este pasaje no se dice explícitamente que los discípulos observaron esa fiesta, es evidente que su retraso en navegar fue para poder observar la fiesta con los demás discípulos en Filipos. El verso siete nos dice que ellos descansaron el sábado semanal en Troas, y no siguieron su viaje sino hasta el primer día de la semana. Ambos versos indican su obediencia a las santas convocaciones de Levítico 23. El verso 6, en cuanto a la fiesta de los panes inleudos; y el verso 7 en cuanto al sábado semanal, nos enseñan de la obediencia de los discípulos en cuanto a esos días santos.

Para la asamblea mesiánica primitiva, Pentecostés era además un «moed» importante porque en ese día, como leemos en Hechos 2:1, la promesa del Padre había llovido sobre ellos en el derramamiento del espíritu santo. Por esta razón podemos entender enseguida por qué Pablo estaba ansioso de reunirse con los otros creyentes en el día de Pentecostés. Y así hallamos el registro: «Se apresuraba a ver si podía estar en Jerusalem el día de Pentecostés.» -Hechos 20:16.

Cuando Pablo habló de fiestas se refería a las fiestas de Yahwéh, y así lo entendieron sus oyentes. Pablo fue nuestro ejemplo de que los discípulos deben observar las festividades establecidas de Yahwéh.

Los «moedim» de Levítico 23 habrían de ser observados por el pueblo de Yahwéh «para siempre,» así que podemos esperar pruebas bíblicas de que estos «días santos» se observarán otra vez en el futuro. Vayamos ahora «a la ley y al testimonio,» y obtengamos una vislumbre del futuro.

Considere por un momento Isaíah 66:23. El trasfondo es la Era de Restauración del Milenio, y aquí vemos a los que quedan en la tierra observando los tiempos establecidos de Levítico 23. Los profetas mencionan especialmente el sábado y las lunas nuevas, diciendo: «Y será que de luna nueva en luna nueva, y de sábado en sábado vendrá toda carne a dorar delante de mí, ha dicho Yahwéh.» Zacaríah menciona también la Fiesta de las Cabañas (cap.14).

Para resumir, éstos son todos los días de reposo: El séptimo día de la semana (Lev. 23:3); Pascua y Panes Inleudos (Lev. 23:7,8); Pentecostés (Lev. 23:21); el día de las Trompetas (Lev. 23:25); el Día de la Expiación (Lev. 23:28-32); y la Fiesta de las Cabañas (Lev. 23:35,36). Aquí hay siete reposos anuales, además del sábado semanal.

Algunos dicen que los creyentes en el Mesías hoy día no tienen que observar «esos antiguos días judíos,» así como se nos dice que no tenemos que observar «aquel antiguo sábado judío.» Pero ambas enseñanzas son «doctrinas de hombres.» Los tiempos establecidos de Levítico 23 no son días señalados de los judíos sino de Yahwéh, y el sábado del séptimo día es uno de ellos. Todos pertenecen a él.

Los Escritos Apostólicos (Nuevo Testamento) no establecen en ninguna parte fiesta alguna que no sean los días que se encuentran en Levítico 23. Pero hay festividades y días santos establecidos por la antigua Roma. Algunas de las festividades de Roma son estas: Domingo, Navidad, Viernes Santo, Pascua Florida, Cuaresma, etc.

En Colosenses 2:16, hay un pasaje que utilizan los que sostienen la santidad del domingo y se oponen a la observancia del Sábado del séptimo día. Dicen ellos que cuando observamos un día, sea el sábado semanal, o cualquier otro día santo (de la Biblia), permanecemos en nuestros pecados; (sin embargo está bien observar Easter, Navidad, Halloween, y el domingo (el día del sol)). Pero estudiemos este pasaje no sea que nos hallemos combatiendo a nuestro Redentor.

Pablo está explicando que somos salvos de nuestros pecados por el Mesías Yahshúa, que su sacrificio ha pagado el precio que nosotros no podíamos pagar y que por tanto estamos «arraigados y edificados en él.» Luego continúa: «Nadie los juzgue en comida o en bebida o respecto a día santo, o luna nueva, o sábados; lo cual es sombra de cosas venideras, pero el cuerpo es del Mesías.»

¿Cuál es el antecedente del pronombre «lo cual»? ¿Son los días santos, lunas nuevas, o sábados, los antecedentes de «lo cual es sombra de los bienes venideros;» o son más bien las carnes, bebidas y comidas y cosas así dedicadas a los días santos? Hay solo una manera de saberlo, y esa es a través de las Escrituras.

Otra objeción es sobre la declaración de Pablo en Gálatas 4:10,11, que citan los que desean eliminar la santidad del sábado y los días santos de Yahwéh. El pasaje dice: “Ustedes observan días, meses, tiempos, y años. Temo por ustedes que haya yo trabajado en vano.”

Pablo estaba escribiendo a los gálatas (1:2), quienes habían sido paganos, adoradores de deidades paganas, antes de su conversión al Mesías. El dice de ellos: «Antes bien, cuando ustedes no conocían al Poderoso, le servían a los que no son por naturaleza deidades. Pero ahora que conocen al Poderoso, ¿cómo se vuelven a los débiles y rudimentarios elementos, a los cuales quieren estar otra vez en servidumbre:» (4:8,9).

Los gálatas no habían sido adoradores de Yahwéh. No habían sido observadores de los días santos de Yahwéh, sino que habían sido adoradores de «los que no son deidades.» Por lo tanto, el error que los gálatas estaban cometiendo no era la observancia de los sábados de Yahwéh, sino el regresar a la observancia de los días, meses, estaciones, y años que observaban antes en honor a las deidades paganas. En tiempos modernos estos días equivalen a Navidad, Domingo, Easter, Cuaresma, Halloween, y otros por el estilo llamados santos por Roma. Este pasaje de ninguna manera anula el cuarto mandamiento del Decálogo y el deber de los creyentes de santificar las festividades de Yahwéh.

Las iglesias modernas de la cristiandad no observan las Fiestas y Sábados de Yahwéh, pero es porque sus pastores no les han enseñado mejor. Muchos detestan todo lo que salga de Jerusalem, y así se han apartado tanto como es posible de las Escrituras Hebreas, y han instituido fiestas eclesiásticas que toman el lugar de aquéllas ordenadas por Yahwéh.

Pero es un hecho histórico que los discípulos primitivos del Mesías seguían el camino hebreo en su adoración de Yahwéh en la fe de Yahshúa, hasta que sucumbieron a la influencia pagana de Roma.

La historia nos dice: «Los judíos cristianos [Nazarenos] de Palestina retuvieron la ley mosaica entera (con excepción de la ceremonial) y por consiguiente las festividades judías.» –Historia Eclesiástica, vol. 1, cap. 2, sec. 30, por Gieseler,

Pablo mandó a las iglesias establecidas en lugares paganos que fueran «seguidores de las congregaciones de Yahwéh en Judea que están en el Mesías Yahshúa» (1Tes. 2:14), no de Roma.

Que Yahwéh ayude a cada lector a ver estas cosas objetivamente, y que investigue las sendas antiguas por donde han caminado los santos de otros tiempos.

(Damos un tratamiento más amplio a este tema en nuestro folleto Las Citas Sagradas.)

Programa Educativo Hebraica

 

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