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Esta é a vida eterna: que te conheçam, o único Elohim verdadeiro, e a Yeshua o Messias, a quem enviaste. JOÃO 17:3
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Tito 3:9 Pero evita las cuestiones necias.

Tito 3:9 Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.

Entendimiento tradicional: Debido a que la ley no está vigente en la vida del creyente, discutir a cerca de la ley es vano y sin provecho.

Verdadero entendimiento: Tito era un joven que Dios había levantado como pastor de una congregación, como tal, estaba expuesto a muchas dificultades propias del ministerio, entre ellas caer en discusiones sin sentido sobre las interpretaciones de la ley. Esto no significa que el discutir sobre la ley sea infructuoso, todo depende de la intención con la que se haga, el propósito y el espíritu al hacerlo.

Comentario: La carta de Tito es una de las llamadas pastorales, por los consejos de Pablo sobre cómo pastorear una iglesia, Tito debía tener cuidado en todo lo que hiciera, aprovechar al máximo el tiempo, en una iglesia hay muchas actividades y cosas por hacer, todas importantes y la Biblia nos dice que aprovechemos bien el tiempo porque los días son malos (Efe. 5:16), el tiempo es el recurso más valioso con el que contamos, así que ese tiempo debía ser dedicado a buenas obras (v.8), que no sea una fe intangible sino real a través de obras. Algo en que no debía caer Tito era en cuestiones necias y genealogías, ¿porqué?, por que para

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muchos judíos la genealogía tenía un valor muy importante, lo ligaban con la salvación, esto provocaba que se creara un estatus entre los que tenían una cierta genealogía y los que no, pero la salvación no se hereda, no es por árbol genealógico, no importa si se desciende de Aarón, Moisés, Abraham, etc., la salvación es por reconocer el sacrificio de Jesucristo en la cruz y vivir conforme a esa fe. Las genealogías fueron particularmente dentro del judaísmo del primer siglo un tema de continua discusión, pero Pablo lo simplificó diciendo que todo aquel que es de Cristo es del linaje de Abraham (Gal. 3:29), Juan el Bautista refutó la vanalidad de confiar en cierta ascendencia al decir que Dios podía levantar hijos a Abraham incluso de las piedras (Mt. 3:9).

Dice un dicho que donde hay dos judíos hay cinco opiniones, y es que es bien sabido que a los judíos les apasiona discutir sobre cualquier asunto referente a la ley o el judaísmo, los griegos no son para nada la excepción, eran bien conocidos por su palabrería y continuas discusiones, Tito se iba a encontrar con ambos frentes en Creta, pero él debía mantener el equilibrio. No tiene absolutamente nada de malo el discutir (en el sentido positivo de la palabra) sobre algún tema, y qué mejor cuando se trata de la Palabra de Dios, las discusiones enriquecen no sólo a los que son parte de ellas sino a los oyentes. Existen dos clases de discusiones, la positiva, en la que se busca una respuesta conjunta, una explicación, una aplicación y la negativa en la que se trata simplemente de destruir los argumentos del otro, en las que no existe un espíritu de cordialidad y humildad, era este tipo de discusiones sobre la ley las que debía evitar Tito, las que no llevan a ningún lado. Debía evitarlas porque con lo que Jesús interpretó y con lo que estaba escrito previamente era suficiente para entenderla, el resto vendría poco a poco con la guianza del Espíritu Santo. La Escritura nos dice que en parte conocemos y en parte profetizamos (1ª Cor. 13:9), no entender algo de momento no significa que debamos rechazarlo o que sea vano o no sirva. Tito no debía evitar discutir sobre la ley porque esta estuviese abolida, sino aquellas que no edificaban. La ley no era, ni es el problema en sí, el debate casi siempre era por cómo se debía interpretar y aplicar determinado mandamiento, por ejemplo, la celebración de la Pascua era objeto de discusión, cómo se debían realizar las bendiciones, en qué orden se debía beber el vino, etc., etc., y así con muchos mandamientos, era tal las diversas maneras de interpretar la ley que se perdía muchas veces el sentido práctico de la misma cayendo en establecer yugos y cargas pesadas de llevar para el pueblo. Hechos capítulo 15 es un buen ejemplo de discutir sobre la ley puede resultar edificante.

Vamos a pasar ahora al análisis de otros pasajes que tienen relación directa con la validez de la ley hoy en día y específicamente con nuestra dieta alimenticia. Pero antes de eso, es importante que no olvides que la ley no fue dada para ser salvos sino para vivir por ella una vez hechos salvos por la sangre derramada de Jesús en la cruz.

El asunto de los alimentos es un tema muy polémico y del que no nos gusta mucho hablar, por lo que es poco enseñado en las iglesias y partiendo de la premisa que la ley está abolida, incluyendo las leyes dietéticas, mucho menos. Es un tema que se resume generalmente diciendo “come de todo pero sin olvidarte orar con acción de gracias” o “come de todo ya que todo es lícito pero ten en cuenta que no todo conviene”. ¿En verdad la Biblia, Jesús y los apóstoles creían esto?.

En lo personal dudo que alguien pierda su salvación por comer algo que la ley prohíbe, quizá pierda la figura, la salud y su dinero en medicamentos, pero quizá no su salvación. Conozco a mucha gente que no lleva la dieta que prescribe Dios en la Biblia pero que tienen

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un testimonio ejemplar, que buscan a Dios cada día y que con todo su corazón aman a su prójimo (7 reglas de interpretación: mayor-menor peso, pág. 20). No es la comida la que nos hace mejores o peores delante de Dios y mucho menos delante de los hombres. Más vale tener un corazón limpio delante de Dios que ser excesivamente meticulosos en lo que comemos. Las leyes dietéticas o de kashrut como se le conocen, son aquellas que se encuentran principalmente explicadas en Levítico 11 y Deuteronomio 14, y son antes que nada una forma de identificación entre los animales puros o impuros o aquellos que son aptos para el consumo y aquellos que no lo son. Fueron dadas por Dios para protegernos de las miles de enfermedades existentes en los alimentos. Estas leyes eran ampliamente conocidas por toda la sociedad hebrea no sólo “en tiempos del Antiguo Testamento” sino en el tiempo en que Jesús y Pablo vivieron. Una de las razones por las que Dios las dictaminó, no fue porque en ese tiempo no hubiera refrigeradores, sino debido a que por cuanto Él mismo nos hizo, Él mejor que nadie sabe como funciona nuestro organismo y qué puede ser dañino para nuestro cuerpo. El seguir una dieta conforme a la Palabra no va a garantizarnos al 100% que no nos enfermemos, pero yo si te aseguro, por que la Palabra dice que la obediencia a ella trae bendición, que serán menos las veces que te enfermes que comparadas con seguir una dieta “normal”. Son cientos o miles las personas que todos los días sufren de alguna infección o padecen malestar estomacal por ignorar lo que Dios les quiere decir sobre su alimentación. Qué triste que estemos más dispuestos a obedecer al doctor cuando éste nos prohíbe algunos alimentos que ha Dios. Al doctor no lo acusamos de fanático, judaizante o legalista pero si a aquellos que nos lo quieran decir por medio de la Palabra.

Tristemente aquellos que llevan o intentan llevar su fe “hasta la mesa” son vistos como esclavos o victimas del legalismo judío, cuando precisamente lo opuesto es la verdad. Libertad no es hacer lo que quiera, sino usar mi libertad para someterme a Dios y obedecer Su Palabra. Dios es nuestro Padre y como tal, quiere que sigamos “sus consejos”, pero su misericordia es tan, tan grande que a pesar de que durante muchos años los ignoramos no nos pagó realmente como lo merecíamos, incluso cuántas veces no nos sanó de enfermedades que pudieron ser evitadas. Pero es más triste que hemos subjetivizado a tal grado nuestra fe que se ha vuelto prácticamente intangible e invisible, cuando lo que afirman epístolas como Santiago, 1ª y 2ª de Juan es que nuestra fe se debe ver reflejada en acciones cotidianas, prácticas y simples como lo es el comer. ¡Hasta en la alimentación Dios nos ha hecho diferentes!, la alimentación de sus hijos no puede ser cualquiera cosa. Dios quiere ser el Señor de todas los aspectos de nuestra vida. Las leyes de kashrut son una evidencia visible de nuestra fe y de que Él ha escrito sobre tablas de carne su ley para que por medio del Espíritu andemos en la libertad que otorga andar en sus mandamientos (Sal. 119:44,45).

Quisiera que no pienses en dieta bíblica como aquella que forzosamente siguen muchos judíos ortodoxos, si bien ellos son los que durante siglos han mantenido lo más posible su obediencia a Dios en este punto, no quiere decir que ese sea el modelo a seguir, nuestro modelo a seguir es el único que debe haber: la Palabra de Dios. Por ejemplo ellos no comen mezcla de lácteos y carne, incluso los colocan en refrigeradores separados, aunque la ley no dice esto y sin embargo esto científicamente es más saludable, menciono este ejemplo, no porque esté en contra o considere que están mal quienes hacen esto, sino para que no caigamos en el extremo de seguir un estricto control alimenticio que quizá ni esté en la Biblia y se convierta en una carga o pensemos que deba de ser forzosamente así.

Se que el aspecto alimenticio es algo que incomoda a muchos y estoy consciente que miles de familias viven de ello y millones más dependen también, pero piensa en esto, muchas veces hemos afirmado haberle entregado toda nuestra vida a Dios, asegurado que Él es el

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Señor de nuestra vida, declarado que ahora somos siervos (esclavos) de Cristo, pero cuándo se trata de aspectos tan arraigados de tantos años como lo es la alimentación nos resistimos a hacerlo, nos resistimos a obedecerlo y buscamos muchos pretextos para no hacer aquellos cambios para que Dios pueda seguir formando su carácter en nosotros o incluso hacemos otras actividades para justificar esa área que sabemos que debemos cambiar, porque sabemos que es más fácil ir a las reuniones de oración, servir en la escuela dominical o como edecán (lo cual es perfecto, no estoy diciendo que no se haga) que cambiar mis hábitos alimenticios. Si somos sus siervos, si somos sus hijos, si somos obedientes y queremos seguir creciendo espiritualmente, ora mucho sobre esta área y pregúntale a Dios si quiere que realmente sigas la dieta que está prescrita por el mejor “Gastrónomo” y “Nutriólogo” que puede haber. Que Dios nos libre de imponerle a alguien cargas que Él no le ha puesto a alguno de sus hijos. Su interpretación de la ley es fácil y su carga ligera (Mt. 11:29).

Que el análisis de los siguientes versículos despeje dudas y nos sirva para afirmar la validez práctica de nuestra fe en todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

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Todas las citas tomadas de la versión Reina-Valera revisión 1960, excepto que se indique.

Trabajo realizado por Omar Morado de la Paz, basado en textos y estudios de R. Moshé Koniuchowsky, José Antonio Sánchez Vilchis, Diego Ascunce, Dan ben Abraham y Mijael Avila, con la colaboración de José Antonio Sánchez Vilchis, Omar Calderón Escalona, Froilán Jesús Neri Gómez, Daniel Calderón Escalona e Ivette Poumián Sagardi.

Dudas o comentarios: escribir a omarbiblia@amen-amen.net., moradoomar@yahoo.com.mx o consultar la página en internet www.aprendizajebiblico.org, en la que también está disponible gratuitamente este libro.

 

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