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Esta é a vida eterna: que te conheçam, o único Elohim verdadeiro, e a Yeshua o Messias, a quem enviaste. JOÃO 17:3
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Marcos 7:18-23

Marcos 7:18-23 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Entendimiento tradicional: Jesús está enseñando a sus discípulos que todo es puro cuando se trata de decidir lo que se puede comer y que las verdaderas cosas impías proceden del corazón del hombre.

Verdadero entendimiento: Jesús no está determinando que ahora todo hombre es omnívoro. Jesús está empleando el uso de los alimentos limpios para mostrar que es más importante tener un corazón limpio delante de Dios.

Comentario: Después de los análisis que hemos hecho sobre la bendición que implica el guardar la ley, realmente crees qué Jesús está de pronto aquí declarando que podemos comer todo sin tomar en cuenta qué es. Desglosemos este capítulo tan interesante para llegar a entender qué realmente quiso enseñar nuestro Santo Maestro.

1Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; (fariseos, personas que eran observantes devotos de la ley y de las costumbres establecidas, aunque muchos de ellos con un corazón contaminado, venían del lugar donde estaban establecidas las principales escuelas rabínicas, Jerusalén el principal centro religioso de la época.)

2los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. (este punto es muy importante, condenaban a los discípulos no por lo que comían, sino por cómo comían, el texto no dice que estaban comiendo animales prohibidos señalados en Levítico 11, sino pan, esto nos empieza a mostrar el tema de este pasaje que no son los alimentos, si hubiesen estado violando directamente Levítico 11 se lo hubiesen mencionado de inmediato a Jesús.)

3Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 4Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. (aquí nos muestra el tema del capítulo, aferrarse a la tradición como si fuese decreto de Dios, los fariseos se lavaban las manos varias veces antes de comer, o como dice el interlineal griego,a 107 kk Lacueva, Francisco, Op. Cit., p. 166.

no ser que hasta el codo se laven las manos no comenkk, como en el caso del día de reposo, nuevamente tenemos una diferencia de interpretación ahora sobre cómo comer. Fue el rabino Shamai quien enseñó que había que lavarse tres veces cada mano antes de comer y que de no hacerlo aunque la comida fuera bíblicamente permitida ya no era limpia o kosher debido a no cumplir el lavamiento de las manos como él lo había determinado. Ellos [los fariseos] eran demasiado meticulosos en su higiene al comer, el problema no es ser meticulosos al lavarnos las manos, ya que el sentido común nos dice que debemos de hacerlo antes de comer si no queremos enfermarnos, sino que estaban haciendo de esa meticulosidad una imposición sobre otros, esta forma de lavarse las manos llevaba tantos años realizándose que se había convertido en una tradición a tal grado que en cuanto veían a otros no hacerlo los condenaban, se estaban como dice el texto aferrándose a estas tradiciones, que como vimos al inicio del libro son conocidas como minjagim que aunque tiene un valor legal jamás pueden estar por encima del espíritu de la ley, la cual fue dada para beneficio del hombre y no para que sea una carga.)

5Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? (los fariseos y escribas cuestionan por que no seguían la tradición de lavarse las manos como ellos lo solían hacer, para ellos no era sólo la cuestión de lavarse las manos, sino el hacerlo como ellos determinaban que debía de hacerse, de no hacerse como ellos decían entonces no se tenían aún las manos limpias. Este verso vuelve a mostrar que los discípulos estaban comiendo pan.)

6Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. (Jesús generalmente contestaba a los que conocían la Escritura con la Escritura, los acusa de aparentar algo que no son [hipócritas], cosa que no era nuevo ya que Isaías lo había predicado mucho antes, y muestra la enseñanza que quiere enfatizar, el honrar a Dios con corazón puro y limpio.)

7 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. (servir a Dios debe estar en armonía y ser congruente con lo que Él ha determinado en Su Palabra. Aquí nos muestra el centro del problema: enseñar las tradiciones [los mandamientos de hombres] como si fuesen doctrinas de Dios. Primero está la necesidad de la gente, el comer si tenían hambre, que la tradición de lavarse las manos de determinada manera. En cualquier iglesia podemos caer en el error sin darnos cuenta de enseñarle a la gente alguna tradición o costumbre como si fuese la Palabra de Dios, de menospreciar o juzgar a quienes no realizan el culto o la alabanza como nosotros lo hacemos, de condenar a quienes no oran como nosotros pensamos que se debe hacer y no como dice la Escritura, etc.)

8Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. (esto es la gravedad: dejar el mandamiento de Dios, el cual es inspirado y divino, no así las muchas tradiciones de los hombres.)

9Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. (ahora les va a poner un ejemplo real de esa época sobre como no les importaba invalidar el mandamiento de Dios con tal de guardar su tradición. El problemas no son los mandamientos de Dios sino el sustituirlos por la tradición.)

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10Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 12y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 13invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. (al decir “Moisés dijo” significa que es la Palabra de Dios, la cual debe tener absoluta autoridad en materia doctrinal o teologal. Un hombre podía ofrecer al templo todo lo que ganase, sin embargo esto no podía estar por encima del honrar a sus padres, sostenerlos y ayudarlos cuando éstos no pudiesen hacerlo, así que debido a la corrupción existente en el templo, habían impuesto que si un hombre había ofrecido esto no se podía retractar y debía decirle a sus padres que todo lo que tenía era una ofrenda para Dios, rehusando así a ayudarlos y limpiando su conciencia pensando que lo hacían para Dios.

14Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16Si alguno tiene oídos para oír, oiga. (nada de lo que entre en el cuerpo que Dios ya haya limpiado por medio de Su Palabra, ese alimento aun con manos “inmundas” [inmundas de acuerdo a los fariseos] no va a contaminar al hombre, sino lo que sale de un corazón hipócrita delante Dios. Para el corazón inmundo todo le es inmundo y contaminado. Tampoco quieren decir estos versos que Jesús no se lavara las manos antes de comer.)

17Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 18El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 19porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. 20Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. (La verdadera inmundicia no es la que se manifiesta en nuestro hombre exterior, sino la que se esconde en nuestro hombre interior. Esta se manifiesta, no por la manera en que los alimentos entran en nuestra boca, sino por la realidad interior de nuestro corazón. Jesús no está enseñando tampoco que no tenemos necesidad de lavarnos las manos antes de comer sino revela la importancia de no perder de vista la realidad de la fuente de una contaminación mucho más seria y profunda que solamente puede ser resuelta, no por el ritual de una purificación exterior, sino por la acción de la Palabra en el corazón del hombre. Así que al hacer puros todos los alimentos aquí Jesús no está autorizando a partir de ese momento el tener una “orgía alimenticia” considerando que la purga que genere el cuerpo lo va a limpiar, sino que estos alimentos al estar de acuerdo a la Palabra y por medio de la oración quedan santificados, tal y como lo decreta 1ª Timoteo 4:5 que será el análisis del siguiente versículo para confirmar este pasaje.

Por último, si tomamos esto literal, qué debemos entender por “hacer puros todos los alimentos”, que entonces no hay excepciones, que el ser humano puede consumir todo lo que se encuentre en el reino animal y vegetal. Entonces podríamos argumentar que consumir marihuana, un producto natural, no está mal, que la sociedad internacional protectora de animales está mal por condenar a los coreanos y a los chinos por comerse a los perros y a los gatos, que por lo tanto ya que todo es limpio puedo consumir de todo, el único freno a considerar es que no todo me conviene (1ª Cor. 6:12).

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ll Samuel Albert, Para Comprender las Religiones en Nuestro Tiempo, España, Edit. Verbo divino 2ª edición, 1989, p. 128.

*  Todas las citas tomadas de la versión Reina-Valera revisión 1960, excepto que se indique.

Trabajo realizado por Omar Morado de la Paz, basado en textos y estudios de R. Moshé Koniuchowsky, José Antonio Sánchez Vilchis, Diego Ascunce, Dan ben Abraham y Mijael Avila, con la colaboración de José Antonio Sánchez Vilchis, Omar Calderón Escalona, Froilán Jesús Neri Gómez, Daniel Calderón Escalona e Ivette Poumián Sagardi.

Dudas o comentarios: escribir a omarbiblia@amen-amen.net., moradoomar@yahoo.com.mx o consultar la página en internet www.aprendizajebiblico.org, en la que también está disponible gratuitamente este libro.

 

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