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Esta é a vida eterna: que te conheçam, o único Elohim verdadeiro, e a Yeshua o Messias, a quem enviaste. JOÃO 17:3
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QUE DICE LA PALABRA DE DIOS SOBRE LA ENVIDIA

QUE DICE LA PALABRA DE DIOS SOBRE LA ENVIDIA

Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Genesis 30.1

Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto. Genesis 37.11

Es cierto que al necio lo mata la ira, Y al codicioso lo consume la envidia. Job.5-2

No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Salmo 37.2

Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. Salmo 73.3

Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, Y contra Aarón, el santo de Jehová. Salmo 106.16

No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus caminos. Prov.3.31

El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos. Prov.14.30

No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; Prov.23.17

No tengas envidia de los hombres malos,Ni desees estar con ellos; Prov.24.1

No te entremetas con los malignos,Ni tengas envidia de los impíos. Prov.24.19

Cruel es la ira, e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia? Prov.27.4

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. Eclesiastes 4.4

Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá. Isaias 26.11

No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?. Mateo 20.15

Porque sabía que por envidia le habían entregado. Mateo 27.18

Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes. Marcos 15.10

estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades. Romanos 1.29

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. 1 Corintios 13.4

20 Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; 2 Corintios 12.20

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Galatas 5.19-21

No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Galatas 5.26

Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Filipenses 1.15

Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas. 1 Timoteo 6.3-4

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Tito 3.3

Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Santiago 4.2

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. Romanos 13.13

¿Qué es la envidia?

Envidia: Es el “disgusto o pesar por el bien ajeno”, es la tristeza causada en uno, por el bienestar de otro…, se dice que uno de los males culturales arraigados dentro de los países de América es la envidia, de la cual provienen muchísimos males.

En su evangelio, Jesús enseña que ese sentimiento de envidia se anida en el corazón humano y de ahí, desde dentro, sale y contamina al hombre ¿Cómo contamina? ¿Qué es lo que produce la envidia? Entre otras cosas produce: desobediencia, robo, enfermedad, celos, codicia, crítica, traición, amargura y muerte…

Celos: Sentimiento que acompaña al temor de perder algo amado, deseo enfermizo de obtener algo que alguien posee. Este sentimiento se ha utilizado como justificación de conductas muy negativas.

La Biblia aporta cantidad de ejemplos en personas envidiosas y los efectos y perjuicios que cada uno se acarreó al actuar con envidia. Seguramente que esos ejemplos, están registrados en la Palabra de Dios, para que no dejemos entrar a la envidia y no suframos sus consecuencias.

Por eso hoy hemos de examinar nuestro corazón y ver si tenemos envidia. Un mal sentimiento que no sólo contamina, sino que va arrinconando al hombre y le va minando, impidiéndole vivir la santidad y lo lleva a la muerte… Eclesiastés 4:4 “He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.”

Muchas veces en lugar de alegrarnos de que a nuestro prójimo le vaya mejor que a nosotros se despierta la envidia y los celos.

Y es que la envidia produce muchos males y contrariedades; quizás no haya necesidad de demostrarlo, pero veamos algunos casos: Desde Génesis, en el huerto de Edén.

Génesis 3:4 La serpiente dijo: …serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal… ¡qué oferta! ¡Qué oportunidad! imagine: ser como Dios… En forma velada, sentían envidia de Dios, tanto que Eva vio el árbol bueno y codiciable… y comió…y dio a su marido… y cuando fueron abiertos sus ojos, por su desobediencia, por su envidia, por su pecado, ya era tarde. Ellos iniciaban la vida; no tenían conocimiento de pecado; no sabían que la envidia estaba ya en el mundo ¿Quién entonces, les comunicó ese sentimiento? Uno que ya la había sentido antes y que por eso fue arrojado del cielo. Isaías 14:14 “… sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” Eso era sentir envidia de Dios; ahora ya sabemos quién la comunica al hombre.

Raquel, envidiaba a su hermana Lea porque tenía más hijos que ella. Génesis 30:1

El hermano del hijo pródigo Él era el dueño absoluto de todo lo que había en su casa, pero envidiaba el amor del papá, el vestido, el anillo y el becerro gordo. Lucas 15:22-32

La envidia genera codicia y va encaminando a otros pecados, incluso puede llevar a la muerte; hay otros ejemplos:

Uno de esos ejemplos es el de José. Dice claramente en el Génesis 37:11 que sus hermanos le tenían envidia y por esa envidia quisieron matarlo, pero uno de ellos le preservó la vida.

Otro de los problemas de la envidia es que puede encerrar un intento de homicidio, que a veces es completado… recordemos a Caín. ¿Qué lo ocasionó? la envidia ¿Y la envidia? el homicidio… Qué importante considerar el daño que puede hacer este pecado! Génesis 4:3-8 La envidia también genera otro tipo de pecados como la crítica, que puede ir desde el chisme, pasar por la murmuración y alcanzar incluso la calumnia. Recordemos el pasaje cuando Jesús fue ungido en Betania.

Juan 12:3-5 “Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?”

Miren quién saltó: El envidioso, el criticón, el codicioso, el pecador… Si María, en vez de Jesús, unge los pies de Judas ¿hubiera protestado Judas? ¡No! Le hubiera dicho: Ay María, no te hubieras molestado…

Como puede verse la envidia también está conectada con celos y con robo y con tantos pecados descritos en la Biblia, que no podemos menos que pensar que la envidia ha estado siempre presente el ser humano y en el mundo.

Mateo 27:15-18 “Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado.”

Ese verso 18 consigna uno de los pecados que significaron para Jesús el Señor la sentencia de muerte… Vea… es nada menos que… la envidia. Puede advertirse al final de ese verso 18 un plural: le habían entregado ¿Quiénes?

Primero: Judas, quien fue a los principales sacerdotes y les dijo: ¿Qué me dan si se los entrego? su codicia le hizo ver más valor en 30 piezas de plata, que en la vida del Maestro y varios años de amistad con El ¿Cómo pudo Judas vender al Maestro al precio de un esclavo? ¿Qué quería Judas? ¿Fama? ¿Trascender? …bueno, pues lo logró… pasó a la historia pero por envidioso.

Segundo: Toda aquella gente que con espadas y palos acompañaba a Judas en el momento del prendimiento en el huerto de Getsemaní (:47). Misma que después gritaría frenéticamente: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

Tercero: Caifás, sumo pontífice de aquel tiempo, ante quien Jesús compareció

Cuarto: los escribas, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, es decir, el sanedrín, solidario al acusar a un inocente.

Quinto: Herodes, que creía que el Señor actuaba por magia y que por supuesto nunca pudo ver a Jesús haciendo una señal delante de él

Sexto: Pilato, que era lo suficientemente soberbio para ni siquiera interesarse por Jesús a pesar de su fama… como gobernador romano no estuvo nunca en conocimiento cabal del ministerio de Jesús. Es más, Pilato es quien advierte que la causa principal por la que entregan al Señor, era precisamente ese pecado terrible que se llama la envidia. Dice el v18 “porque sabía que por envidia lo habían entregado…”

Grande debe ser este pecado, que fue causal de la muerte del Único Justo que ha nacido sobre este planeta. Podemos afirmar ?La envidia, un pecado que condena inocentes”, por lo que es obvio que en la vida de un cristiano, no debe tener cabida nunca, la envidia.

Por desgracia el enemigo también ha estado metiendo la cola en la iglesia, porque no es la excepción… tal vez pudiera estar presente aquí mismo. Dentro de la iglesia de Jesucristo, la envidia siempre ha hecho estragos; por lo que hará falta erradicarla.

Isaías 26:11 “Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.” No se puede envidiar al pueblo de Dios, porque a los cristianos que envidian no les va muy bien, porque dice Dios: fuego los consumirá…”

En ocasiones se oye por ahí la filosofía popular: Es que esta es “envidia de la buena”… ¿Dónde dice que hay buena y mala? La envidia es calificada por Dios en su Palabra como obra de la carne y por tanto, como pecado… es envidia y como tal es de la mala ¡Cuidado!

1 Corintios 13:4 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia…” ¿podrá existir un “cristiano envidioso”?… sería como decir un negro blanco, o un sano enfermo.

Otros pueden decir también: “yo envidio al que tiene una buena vida espiritual; yo sólo envidio en él su buen testimonio… Pero no, solo cambia de verbo… porque no puedes decir que envidias; nunca; ese no es el lenguaje de Dios.

Santiago 3:11-12 “Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?. Hermanos míos, puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.”

Curiosamente podemos encontrar que hay quienes no solamente envidian el bienestar de los demás, sino que envidian a los injustos, porque gozan de impunidad, aparentemente viven bien y son ricos… aparentemente Oímos decir… ¿por qué a los malos les va bien? ¿Por qué los mentirosos triunfan? ¿Por qué los injustos tienen mucho dinero y la policía nunca los captura?

La Biblia que es muy sabía y tiene la respuesta.

Prov. 24:19-20 “No te entrometas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos, porque para el malo no habrá buen fin y la lámpara de los impíos será apagada”

Prov. 3:31-33 “No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus caminos. Porque Jehová abomina al perverso; Mas su comunión íntima es con los justos. La maldición de Jehová está en la casa del impío, Pero bendecirá la morada de los justos.”

Creo que podemos darnos cuenta, que no podemos sentir ninguna clase de envidia.

Recuerde que la envidia encamina a desobediencia, enfermedad, celos, codicia, robo, crítica, amargura, desazón, rivalidad, rencor, ambición, odio, enojo, molestia, irritación, queja, amargura, traición y muerte; contamina todo alrededor.

Los celos y la envidia amargan y son una condición espiritual en el ser humano que hacen mucho daño, vienen de la carne pero su efecto se manifiesta en nuestro corazón.

La persona envidiosa nunca puede encontrar paz por largo tiempo. Siempre su mente esta corriendo en busca de algo, sin saber que es ese algo, llega a contiendas con facilidad.

Cuando llega la noche, se traen todos los pensamientos tormentosos y hasta en sueños sufren con pesadillas y angustias.

Pero nuestro Padre Celestial nos ama, y envió a su hijo para hacernos libre de esas prisiones. No hay necesidad de que sigamos viviendo así.

Libertad a los cautivos!!!

Isaías 61:1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”

Jesús vino a predicarme la mejor noticia. Jesús vino a vendar mis heridas y sanarlas. Jesús vino a dejarme saber que ya no somos más cautivos del pecado.

Yo no tengo necesidad de vivir con pensamientos de malicia en mi vida. Porque Cristo trae la luz a mi vida, ya las puertas de esas prisiones que antes me atormentaban se abrieron totalmente.

Lo difícil de salir de ahí, es que ya tu te acostumbraste a vivir en esa prisión. Ya hay muchas cosas que vienen naturalmente a ti. Estas costumbres es como el que después de acostumbrarse a dormir en cama dura no puede dormir en cama suave. Hay que cambiar de lugar. Afuera de la celda no se puede vivir como cuando se esta en la celda.

Romanos 13:13-14 “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.” Los apóstoles mismos tuvieron el problema… y es que es un cáncer que hemos de extirpar de la iglesia si queremos vivir en paz. Si fue uno de los pecados que llevó al Señor a la cruz, no darle cabida en nuestra vida.

Venciendo la envidia

Prov. 14:30   30El corazón apacible es vida de la carne;  Mas la envidia es carcoma de los huesos.  Una.

Esta mañana estudiaremos que dice la Biblia sobre un mal que afecta a la mayoría de personas en el mundo, incluyendo  familias, amigos, compañeros de trabajo, vecinos… y aunque no debería ser así, también a  los creyentes. Es la envidia

¿Qué es la envidia?  Según el Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, es la consideración poco generosa de las ventajas que parecen disfrutar otros, dicho en palabras más simples, es el dolor o tristeza ante el hecho  que otros tengan lo que nosotros no.

Una forma sencilla de saber si en nuestra vida le estamos dando lugar a la envía  es siendo sinceros al contestar esta pregunta  ¿Me alegro yo cuando a otros les va bien, cuando veo que otros prosperan y yo no, cuando a alguien más le suben el sueldo, cuando los hijos/as de algún  amigo reciben reconocimientos en la escuela y los míos no,  o cuando alguien obtiene cosas que yo no puedo? – Si su respuesta fue si, entonces usted es una persona que disfruta que Dios bendiga a los que le rodean, pero si su respuesta fue un sincero NO, eso es un indicador que usted le ha  dado lugar a la envidia en su vida y mientras no se deshaga de ella nunca podrá disfrutar de las bendiciones que Dios le da.

¿Es pecado ser envidioso/a?  Busque en su Biblia  Éxodo 20:17    No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

 – Codiciar es desear intensamente tener  las posesiones de otros, por ejemplo la  casa, la esposa/o, el trabajo, los hijos, los sirvientes, carro, zapatos,  vestidos, aún hasta los ministerios y  dones espirituales…  Éxodo 20:17 es claro al decirnos que la codicia es pecado,  pero si nos ponemos a meditar un poco nos daremos cuenta que una persona codiciosa es también un envidioso, ya que la envida es uno de los factores que da lugar a la codicia, por lo tanto si es pecado.  Además el ser envidioso va en contra del segundo grande mandamiento “Amarás a tu prójimo como a ti mismo…” (Marcos 12:31). Si usted ama su prójimo como a usted mismo, entonces no sentirá envía que a esa persona le vaya bien, al contrario  se alegrará por todas las cosas buenas que le sucedan.

¿De dónde viene la envidia?

  1. a) La envidia proviene del corazón. Marcos 7:21-23

  1. b) Es parte de nuestra vieja naturaleza (Tito 3:3)

Analicemos rápidamente algunos ejemplos de lo que hace la envidia:

En la Biblia existen muchos ejemplos donde vemos actuar a la envidia, la vemos presente en la primer muerte en la historia, cuando Caín mató a su hermano Abel.  Génesis 4:5  5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

8Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Note  los  resultados o frutos  de la envidia en Caín (v5):   enojo y  un mal semblante (algunas traducciones dicen “hizo mala cara”) y por último en el v8,  la muerte de su hermano. Lo mismo sucede con una persona que le ha dado lugar a la envidia en su corazón:

 1) Vive enojada porque  a otros les va mejor que a ella (¡y qué triste es  que esto se dé aún entre la  familia, como en este caso )

  2) Se le nota la tristeza o el enojo en su semblante. La envidia no le permite ser feliz con lo que tiene, una persona envidiosa está más enfocado en lo que otros tienen que lo que ella misma posee, por eso no es feliz.

3) La envidia puede llevar a desear o cometer males en contra de otros, tal como lo hizo Caín al ver que Dios vio con agrado la ofrenda de su hermano Abel (quien ofreció un cordero) y no la de él  (el fruto de la tierra).  No es de extrañarnos que alguien que le ha dado lugar a la envidie, llegue hasta desear la muerte de otros.

Recuerda usted ¿por qué vendieron sus hermanos a José? –por envidia (Génesis 37:10-11)

¿Por qué Saúl quería matar a David? – Por envidia, cuando escuchó a las mujeres cantar “Saúl hirió a sus miles y David a Sus Diez miles…” (1 Sam. 18:7-9)

Y si nos vamos al Nuevo Testamento, ¿Sabe usted por qué los religiosos querían matar a Jesús? – Por envidia, porque él hablaba como quien tiene autoridad y nadie más podía hacer lo que él hacía. (Mateo 27:17-18).

Dwight L. Moody (un famoso evangelista estadounidense del siglo XVIII) una vez relató en cuento de un águila, que tenía envidia de otra que podía volar mucho mejor que ella. Un día el águila vio a un cazador con arco y flecha y le dijo, “Deseo que mates a esa águila volando en el aire”. El cazador dijo que podía hacerlo, solo que necesitaba unas plumas para su flecha. Así que el águila envidiosa sacó una de sus plumas de un ala. El cazador lanzó la flecha pero no pudo alcanzar la otra águila porque andaba volando demasiado alto. El águila sacó otra pluma, y luego otra…hasta que había perdido tantas plumas que ella misma ya no pudo volar. El arquero tomó ventaja de la situación, dio la media vuelta y mató al águila envidiosa. Aplicando la ilustración Moody dijo, “Si tú tienes envidia de otros, el que será más dañado por tus acciones serás tú mismo”.

– Y así es, si usted le permite a la envidia minar su corazón, sepa que usted mismo es quien se está dañando, porque un envidioso/a nunca podrá sentirse bien, no valorará nada de lo que posee y vivirá triste porque siempre habrán personas que tendrán más y mejores cosas que él o ella.

Ahora, ¿qué podemos hacer para lograr vencer la envidia?

1)      Reconozca sinceramente que usted ha estado sintiendo envidia por alguna persona y pida el  perdón y la ayuda de  Dios para ya  no seguir haciéndolo. Recuerde que si usted ha creído en Jesús como su único y suficiente salvador,  el Espíritu Santo ha venido a morar a su vida y es él quien nos ayuda en nuestras debilidades.

2)      Ore porque Dios bendiga a la persona. Es casi imposible sentir algo negativo después da haber orado a Dios por eso.

3)       Rechace cualquier pensamiento que refleje envidia hacia alguien más. ¿Cómo hacerlo? –Dice 1 de Corintios 10:5 que podemos “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.  Cada  vez que se sienta mal por las bendiciones de otros, diga en oración “Señor, gracias por las bendiciones que le das a  -diga el nombre- , en el nombre de Jesús quiero alegrarme por él (o ella).  Si usted hace eso, poco a poco irá aprendiendo a dejar a un lado la envidia  y

Termino con este pasaje: 1 Corintios 13:4  4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia….

La manera más eficaz de ganarle la partida a la envidia es amar, cuando permitimos que el amor de Dios llene nuestras vidas no tendremos otra alternativa que aprender a alegrarnos por las bendiciones que otros reciben, porque el amor no tiene envidia. Oremos

Publicado por jose garcia

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