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EL NOMBRE DE YAHWEH: EVIDENCIAS

EL NOMBRE DE YAHWEH: EVIDENCIAS

Breve historia del idioma hebreo

El idioma es el puente de la comunicación existente desde el inicio de los tiempos, en las escrituras podemos encontrar que antes de la torre de Babel todos los hombres hablaban un solo idioma (Génesis 11:1[1]) y ese era el hebreo (conocido también como la lengua de Canaán[2]), pero no el mismo que tenemos en la actualidad, durante el periodo de Adán hasta la torre de Babel las personas se comunicaban con el hebreo pictográfico (conocido también como el protosinaítico, protohebreo, protosemítico) y puede comprobarse con evidencia arqueológica (se ha encontrado una tablilla con pictogramas que data del año 3,500 A.E.C una época anterior a la de la torre de Babel[3]) pero después el Eterno confundió la lengua (el idioma) de los hombres y de aquí nace la evolución de los idiomas, los descendientes de Sem siguieron utilizando el idioma hebreo pero aproximadamente en el siglo X A.E.C[4] se reemplaza la escritura pictográfica y se introduce una más simple llamada Paleo hebreo algo que destacar en esta evolución del idioma es que el acadio, el fenicio, el arameo, el árabe, el moabita, el ugarítico y el edomita tuvieron una evolución muy parecida al hebreo, siendo estos parte de la familia de los idiomas semíticos, algunos argumentan diciendo que Moisés escribió la Toráh con el hebreo pictográfico ya que el éxodo se sitúa entre los siglos XV-XIII[5] A.E.C mientras que el Paleo Hebreo se sitúa en el siglo X A.E.C o un poco antes. Posteriormente los judíos influyentes en el año 587 A.E.C.[6] fueron desterrados y llevados a Babilonia en donde adoptaron la escritura asiria que es también llamada hebreo cuadrado tardío. Entre los siglos VII y X E.C. los Masoretas (escribas judíos que compilaron el llamado texto masorético, cabe destacar que la raíz de la palabra Masoreta es Masoret que significa tradición) inventaron un sistema de signos diacríticos denominados Nekudot, Gesenius nos habla del porqué ocurrió esto:

“Cuando el lenguaje se extinguió, la ambigüedad de tal escritura debió resultar cada vez más problemática; y como existía el peligro de que finalmente se perdiera la pronunciación correcta, se inventaron los signos o puntos vocales para corregirlo. Por medio de estos puntos, todo lo que hasta ahora había quedado incierto se resolvió con mayor precisión. Wilhelm Gesenius”[7]

Luego de todo esto el idioma hebreo perdió fuerza y estuvo a punto de desaparecer pero con los esfuerzos de Eliezer Ben Yehuda se desarrolló un nuevo lenguaje para el pueblo judío[8] (en el siglo XX E.C. el hebreo moderno comenzó a posicionarse como el idioma principal del pueblo judío) y de aquí nace el hebreo que conocemos actualmente, el hebreo moderno, este sorprendente idioma ha tenido una evolución en donde ha sufrido cambios, las personas que actualmente dicen que el hebreo moderno es el mismo que habló Adán o Moisés simplemente están ignorando la historia del idioma.

Las formas cortas del nombre sagrado

El nombre sagrado o también llamado tetragrámaton consta de cuatro letras hebreas יהוה transliterándose como Yahweh, este nombre consta de dos formas hipocorísticas o abreviadas las cuales son יה (transliterándose Yah) y יהו (transliterándose Yahw) la primer forma se denomina forma bilítera porque consta de las primeras dos letras hebreas del nombre, y la segunda se denomina forma trilítera porque consta de las primeras tres letras hebreas del nombre, en el caso de la forma bilítera la podemos encontrar al final de algunos nombres teofóricos (se denominan nombres teofóricos a todo nombre propio que lleva el nombre sagrado) como עדיה (transliterándose AdaYah) y de algunas palabras como הללויה (transliterándose HaleluYah), en el caso de la forma trilítera la podemos encontrar al principio y al final de algunos nombres teofóricos como יהוסף (transliterándose Yahwsef) y ישעיהו (transliterándose YeshaYahw). Existen otras formas del nombre sagrado pero estas son tardías, lo que quiere decir que no fueron dadas desde el plano divino sino nacieron por la evolución del hebreo y estas son יו (transliterándose como Yo) y יהו (transliterándose como Yeho), la forma יו data de los siglos VIII y VII A.E.C. pero esta forma no se pronunciaba como Yo sino como Yaw y esto lo confirma Anson Rainey, profesor de Cultura Antigua y del Cercano Oriente y de Lingüística Semítica en la Universidad de Tel Aviv[9]:

“El componente teofórico en los nombres personales israelitas del norte, escrito -YW en los textos epigráficos, nunca se pronunció -YO! La W final no se utilizó como marcador de una vocal O final hasta el período postexílico. En los siglos VIII y VII, cuando tenemos estos nombres personales terminados en -YW, la W era una consonante y la pronunciación era -yaw (o yau). Así que cualquiera puede ver que la diferencia entre -yaw del norte y -yahu del sur no es tan grande, sobre todo porque la -h- en la forma del sur era bastante débil.”

Lo que quiere decir es que la forma Yo no existía antes del exilio a Babilonia, pero entonces ¿Cómo evolucionaron las formas tempranas Yah y Yahw a las formas tardías Yeho y Yo?:

“La forma yəhô resultó de la reducción de a a ə y luego de la contracción dentro de la sílaba final, y yô surgió a través de la elisión de h en aha a, el yaw resultante luego se contrajo a yô.”[10]

Por lo que:

“PERIODO PREEXILICO: Por consiguiente, a partir de algún momento después del periodo de la monarquía dividida, el rechazo del culto a Yahweh vio la modificación concurrente de una antigua forma abreviada del Nombre Sagrado cuando se componía en nombres personales (yahw). Esta modificación ya no indicaba la abreviación de la forma de este imperfecto causal, sino una forma mutilada (yaw). Esta modificación se originó en el norte de Israel. Yahûdāh (propiamente dicho) mantuvo en un principio la forma antigua del nombre abreviado, pero con el tiempo se vio influenciado por las prácticas onomásticas del norte de Israel después de que la familia real del norte se mezclara con la del sur. Sin embargo, esto no se mantuvo, ya que Yahûdāh volvió posteriormente a su antigua práctica a partir de algún momento posterior del siglo VIII y hasta el exilio de Judea. No se sabe hasta qué punto estos desarrollos onomásticos fueron influenciados por las instituciones monárquicas, pero especialmente en el caso de los cambios iniciales realizados en el norte de Israel al yaw y luego más tarde en Yahûdāh también parece ciertamente a priori lo más probable. Ahora hay que darse cuenta de que todas las apariciones de yw- (y de -yh para el caso) en los textos bíblicos preexílicos son revisiones posteriores, resultantes de desarrollos ideológicos religiosos posteriores (véase más adelante). Las formas pre-exílicas en esos textos eran originalmente -yahw- en posiciones iniciales y finales, ya que las obras literarias eran productos del reino del sur.”[11]

Por lo tanto, las formas Yeho y Yo son formas tardías que nacieron posterior al exilio y no existe ninguna evidencia arqueológica ni histórica de su existencia antes del exilio, en cambio las formas Yah y Yahw son formas abreviadas tempranas del nombre sagrado que si existen aun antes del exilio y que se utilizaban al principio y al final de los nombres teofóricos.

Evidencias que apoyan la pronunciación del Nombre Memorial

A. El testimonio bíblico e histórico de los siglos X A.E.C. al II E.C. sobre los nombres teofóricos y ciertas palabras provenientes del protocolo, la poesía y la liturgia hebrea.
B. El testimonio de la tradición samaritana, que va del siglo V A.E.C. hasta prácticamente el presente siglo.
C. El testimonio de los llamados padres antenicenos y postnicenos que arranca del siglo I hasta el VII E.C.
D. El testimonio masorético que va de los siglos V al X E.C.
E. Los resultados de la investigación paleográfica, epigráfica y filológica sobre documentos e inscripciones provenientes del Medio Oriente del primero y segundo milenio A.E.C. Estas fuentes pueden subdividirse en tres clases:
E1. Las transcripciones babilónicas y asirias en escritura cuneiforme de nombres propios hebreos provenientes de los siglos IX al V A.E.C.
E2. Las inscripciones hebreas, cananitas y otras lenguas afines que hicieron uso del alfabeto protosinaítico.

E3. Transcripciones semítico occidentales de nombres y otros materiales lingüísticos provenientes del segundo milenio A.E.C.[12]

Los textos Murashu

El nombre Murashu significa gato salvaje en acadio y pertenece a una prominente familia banquera y comerciante de la ciudad babilónica de Nippur, cuya firma estuvo activa durante los reinados de Artajerjes I y Darío II. En 1893 una expedición proveniente de la Universidad de Pensilvania, EUA, descubrió 730 tablillas de arcilla provenientes de los archivos de esa familia, las cuales fueron fechadas entre los años 455 al 403 A.E.C. Los textos, todos ellos contratos comerciales de arriendo y compra venta de inmuebles están escritos en caracteres cuneiformes. Unas 50 de las 730 tablillas contienen nombres israelitas, en su mayoría miembros de la comunidad judía de Nippur; de ahí que algunos hayan conjeturado que la familia Murashu fuera también de origen hebreo, aunque tal conclusión puede ser infundada. La aportación más importante de las tablillas a la historia del judaísmo está vinculada a los nombres israelitas de la diáspora babilónica del periodo persa. Algunos de ellos aparecen también en los libros de Esdras y Nehemías. No obstante, su pronunciación es ligeramente diferente. El más claro ejemplo de dicha variación es encontrada en las formas en que el Nombre memorial es empleado como elemento teofórico. En las tablillas Murashu se han encontrado tres nombres donde el elemento teofórico con Yahú aparece en la posición inicial:

Yahunatán, Yahúlakim y Yahulunú los cuales son equivalentes a
Yehonatán, Yeholakim y Yeholunú. Analizando esta evidencia y otras fuentes de esa época, los epigrafistas han concluido que el elemento teofórico inicial fue pronunciado como Yah y Yahú hasta finales del siglo V A.E.C. en Nippur, la colonia judía existente en la isla de Elefantina y Judá.60 El cambio a Yo y Yeho tal y como aparece en texto masorético fue posterior a este periodo.[13]

Los testimonios que apoyan la pronunciación del nombre Yahweh

“Todos los títulos del Ser Supremo que pueden ser encontrados en los libros se derivan de sus acciones; pero solamente el tetragrama nos da una clara e inequívoca indicación de su esencia”
Maimonides, Guía para lo Perplejo 1:61-64.

El testimonio de los Padres Antenicenos y Postnicenos

El testimonio de los Padres Antenicenos y Postnicenos es extremadamente importante, porque ellos transcribieron el Nombre memorial en griego, cuya escritura sí tenía vocales bien diferenciadas, como el castellano. El descubrimiento de estas referencias ha dado una ayuda invaluable para esclarecer la correcta pronunciación del Nombre:

1. Clemente de Alejandría escribe Iaoue (Yahwéh.)[14]
2. Orígenes de Alejandría, ofrece la forma bilítera Iah, Yah, y la forma trilítera Iaw, Yáhu.[15]
3. Iaw, ha sido también encontrada en la v Oración de Jacob, plegaria procedente del siglo II E.C.[16]
4. Teodoreto de Ciro que vivió en el siglo V E.C. observó que aunque los judíos nunca pronunciaron las cuatro vocales sagradas, los samaritanos las pronunciaban como Iabé,[17] indicando de esta forma que la w (waw) podía ser también pronunciada como v. Los judíos ashkenazis han conservado dicha propensión dialectal.
5. La forma Yáhu fue asimismo conocida por algunos historiadores y teólogos gentiles, como el historiador Diodoro (siglo I E.C.), el cual anotó: “En cuanto a los judíos, Moisés se refirió en sus leyes a la deidad a quien ellos invocaban como Iaw(Yáhu.)”[18]
6. El códice Marcaliano (Q), que ha sido fechado en el siglo VI E.C. lleva una breve nota al margen de Ezequiel 11:1 donde se vocaliza en griego la forma trilítera del Nombre Sagrado, Iaw.[19]

El testimonio samaritano

La tradición samaritana brinda interesantes referencias, porque:

1. Es el único pueblo en el mundo que aun continua usando el alfabeto paleohebreo.
2. Desde su cisma con los judíos, rechazaron toda evolución religiosa de estos; por tanto, hay que reconocer que en la pronunciación samaritana tenemos la articulación hebrea del siglo V A.E.C.
3. El constante uso de la tetragramata en su liturgia, muestra que no había ningún temor ultrapiadoso o supersticioso semejante al que desarrollaron los hebreos de la época postexilica; de modo que los sacerdotes samaritanos vinieron a ser los custodios del Nombre por más de 2000 años.

La literatura confirma el nombre

“[Elohim], nombres y títulos de”, pág. 694. “Yahweh era sin duda la pronunciación aproximada del tetragrammaton, la palabra de cuatro letras YHWH, ya que las transliteraciones al gr. en la literatura cristiana primitiva se han encontrado en la forma de iaoue (Clemente de Alejandro) y iahe (Teodoreto) pronunciadas “iave”. El nombre es una variante relacionada con el verbo haya, “ser”, de una forma anterior, hawa.”
(Wycliff Bible Dictionary, Charles Pfeiffer, Ed.,)

“El nombre divino personal YHWH… ha tenido una historia interesante. En el período del Antiguo Testamento, el idioma hebreo se escribía solo con consonantes; las vocales no se agregaron hasta la Era Común, cuando el hebreo ya no era un idioma vivo. Sobre la base de los textos griegos, que por supuesto usan tanto vocales como consonantes, se cree que la pronunciación original del nombre era Yahweh. Note la forma abreviada del nombre divino en la exclamación, “Aleluya” – “Alabado sea Yah”.
(Entendiendo el Antiguo Testamento, Bernhard Anderson, “Definición: ‘Jehová’, ‘El Señor’”, pág. 61. / Understanding the Old Testament, Bernhard Anderson, “Definition: ‘Jehovah,’ ‘The Lord,’” pg. 61.)

“Jehová en esa forma era desconocido para los antiguos israelitas. De hecho, los eruditos hebreos dicen que Jehová habría sido imposible de acuerdo con los estrictos principios de la vocalización hebrea. El [Elohim] de Israel era conocido por un nombre traducido aproximadamente al inglés como Yahweh”. (Un libro sobre la Biblia, George Stimpson, pág. 247. / A Book About the Bible, George Stimpson, pg. 247.)
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Referencias:

[1] “Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras”.
[2] Isaías 19:18 “Aquel día habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto, Que hablarán la lengua de Canaán, Y jurarán por Yahweh Sebaot, Y una de ellas será llamada Ciudad Herez.”
[3] Stearns, Peter N. (2001): «Kish Tablet», artículo (en inglés) en The Encyclopedia of World History (2001). ISBN 978-0395652374
[4] La evidencia arqueológica más antigua que contiene inscripciones en Paleo Hebreo es la piedra de Zayit que data del siglo X A.EC. Wilford, John Noble (9 de noviembre de 2005). «A Is for Ancient, Describing an Alphabet Found Near Jerusalem». Ngo, Robin (5 de mayo de 2017). «Precursor to Paleo-Hebrew Script Discovered in Jerusalem». Bible History Daily. Biblical Archaeology Society.
[5] National Geographic (2 de marzo de 2018) « ¿Tuvo lugar realmente el éxodo de los judíos?».
[6] National Geographic (26 de junio de 2017) «Israel en el exilio: el destierro de Babilonia».
[7] Wilhelm Gesenius (1909) «Gesenius’ Hebrew Grammar — The Vowels in General, Vowel Letters and Vowel Signs».
[8] Fellman, Jack (1973). The revival of a classical tongue: Eliezer Ben Yehuda and the modern Hebrew language. La Haya, Holanda: Mouton ISBN 90-279-2495-3

[9] Anson Rainey (septiembre-octubre de 1994) «How Yahweh Was Pronounced». Biblical Archaeology Review.
[10] Extracto de Keion Sampson – Freedman, Anderson, and Forbes 1992: 173; Freedman and O’Connor 1986: 501.
[11] Keion Sampson (octubre 2015) en THE NAME OF יהושע : A REEXAMINATION OF THE FORM OF THE SACRED NAME COMPOUNDED IN PERSONAL NAMES IN ITS RELIGIOUS CONTEXTS
[12] Extracto del libro El Nombre Memorial: Evidencias y Conclusiones. The New Schalf Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge, articulo: Yahwéh, vol. XV. Baker Book House, 1977
[13] Patterns in Jewish Personal Names in the Babylonian Diaspora, M.D. Coogan, Journal for the Study of Judaism, Vol. IV, No. 2.
[14] Stromata V, 6:34; hacia el año 200 E.C
[15] Comment in Psalm.
[16] Prayer of Jacob, 8
[17]Quaestio 15 in Exodus 7.
[18] Diodorus, 1:94:2
[19] Zeitschrift Für Die Alttestamentliche Wissenchaft 54, pagina 266.
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